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¿Cómo puedo ayudar a mi hijo con dislexia?

Encontrarse ante una situación de dificultad de aprendizaje de la lectura o escritura supone, en muchos casos, estar desorientado. No suele ser algo que entre en los planes, no se prevé. Por ello, inicialmente es difícil saber cómo actuar, qué pasos seguir. Lo primordial es tener en cuenta que durante el aprendizaje de la lecto-escritura cada niño lleva un ritmo, y eso no implica necesariamente que por ser más lento vaya a tener dislexia.

EjerciciosDislexiaSin embargo, sea o no dislexia el diagnóstico final, ante estos casos lo más recomendable siempre es NO ignorarlo. El diagnóstico definitivo de la dislexia puede demorarse incluso varios cursos (al menos hasta 2º o 3º de primaria, cuando la lectura debería estar interiorizada), y el mejor momento para intervenir sobre las dificultades de aprendizaje de la lectura son las edades más tempranas. Si finalmente la dislexia se confirma, habremos aprovechado la mejor época para intervenir, y, en caso de que no lo sea, sólo habremos colaborado a mejorar la lecto-escritura. Aquí tenéis algunas orientaciones que podéis seguir si os encontráis ante un caso similar a este y no sabéis cómo reaccionar ni qué podéis hacer.

Desde casa no sólo nos tendremos que resignar a mirar cómo avanza o no nuestro hijo en la lectura y escritura. Tenemos la opción de colaborar codo con codo con nuestro peque, y ayudarle en lo que podamos, que vea que estamos de su lado. Actualmente la intervención se centra sobre el fomento de la conciencia fonológica. En caso de que finalmente se confirme el diagnóstico de dislexia en nuestro peque, acudirá a algún tipo de intervención en el cole o en otro centro, y podremos hablar con ellos y pedir orientación sobre qué podemos hacer desde casa, ya que serán específicas para sus dificultades concretas.

Aquí os propongo algunas ideas que se centran en la mejora de la conciencia fonológica y ayudan a mejorar así el nivel de lectura, tanto de personas con dislexia como sin ella. Lo más básico y primero que el peque tiene que lograr es aprender a identificar las sílabas o golpes de voz y trabajar con ellas.

-   Segmentación en sílabas: La actividad más sencilla y la primera que debe aprenderse es reconocer cada sílaba que tiene una palabra. Para ello, tendremos una serie de palabras preparadas en tarjetitas individuales (inicialmente palabras cortitas y sencillas y luego aumentando su dificultad). En cada tarjeta el peque deberá romper cada palabra en sus sílabas. Inicialmente, si le cuesta, le ayudaremos dando un golpe en la mesa por cada sílaba. Luego será él quien de los golpes para que le ayuden, hasta que finalmente no le haga falta ninguna ayuda. Ejemplo: “Caracol” sería “ca-ra-col”.

-    Omitir una sílaba: Esta tarea implica, además de reconocer cada sílaba, la memoria de trabajo, es decir, la capacidad de operar con ellas. Para ello, con cada tarjeta el peque deberá eliminar la sílaba de la palabra que le digamos. Si, por ejemplo, con la palabra “caracol”, le pedimos que elimine la segunda sílaba, el resultado sería “ca-col”.

-   Sustituir una sílaba: Es una variación del ejercicio anterior. Su tarea será que en cada palabra tendrá que sustituir la sílaba que le indiquemos por otra. Un ejemplo sería que cambie la segunda sílaba de la palabra “caracol” por “si”, y el resultado sería “ca-si-col”.

-   Encontrar la sílaba común: En este caso tendremos dos palabras que tengan una sílaba en común. Se las leeremos al peque, quien tendrá que encontrar esa parte de la palabra que suena igual en las dos. Por ejemplo, con la palabra “caracol” y la palabra “colmena”, la sílaba común es “col”.

-   Ordenar las sílabas: En este caso habremos escrito cada sílaba en un pedacito de papel, y se las daremos al niño sin que estén en orden. Lo que tendrá que hacer será reordenarlas para conseguir formar una palabra con sentido. Por ejemplo, habría que formar la palabra “caracol” con las sílabas “col”, “ra” y “ca”.


Espero que estas actividades os hayan sido de ayuda para tener más ideas de cómo podéis ayudar a vuestros peques desde casa. Como siempre, ¡armaros de paciencia y a aprender jugando y compartiendo tiempo con ellos!


Belén Tomé - Psicóloga


Actividades para mejorar la lectura en personas con dislexia

Es mucho lo que se puede ayudar desde casa para tratar de superar las dificultades que plantea la dislexia. Durante los últimos años se ha mostrado mucho más interés por la dislexia y sus implicaciones (antes el interés era nulo y simplemente se tomaba a estas personas por vagos o “tontos”), y gracias a recientes investigaciones científicas se conoce mejor qué es la dislexia, y qué factores están relacionados con ella.

Ahora está más que demostrado que el nivel de conciencia morfológica (ser consciente de las estructuras que forman las palabras) y, sobre todo, el de conciencia fonológica (ser consciente de las unidades de sonido que forman la palabras, las sílabas, las letras…) que tiene cada persona se relaciona con su habilidad de lectura.  En términos generales, a mayor conciencia fonológica y morfológica, mejor se lee (y cuanto mejor se lee, mayor conciencia fonológica y morfológica).

Por ello, hoy os planteo unas actividades que podéis hacer desde casa que tratan de fomentar la conciencia fonológica para ¡así mejorar la lectura!


       Rastreador de la palabra escondida
Se propone cada vez una pareja de palabras iguales, una bien escrita y otra con un error (que modifique su sonido, no errores ortográficos como b/v, g/j…), como en el ejemplo. Permite mejorar la atención que ponen los peques en los fonemas de cada palabra (conciencia fonológica). Puedes plantear este juego con tarjetitas hechas por ti (solo tendrías que escribir las palabras en cuadrados de papel) para que el niño lo vea más como un juego que como deberes, y para que centre su atención en cada par de palabras en lugar de comenzar a fijarse en las siguientes.

Casa – Tasa
Comida – Comira
Petera – Pecera
Armadio – Armario
Reloj – Feloj



       Explorador de la frase oculta
Consiste en escribir frases pero con todas sus palabras en orden incorrecto. El niño tendrá que reordenarlas para descubrir el mensaje oculto. Se fomenta así la conciencia fonológica identificando mejor donde empiezan y terminan las palabras. Al igual que antes, será mucho más divertido si escribes cada palabra en una tarjetita y se las das para que las reordene, y podrá moverlas de un lado a otro hasta que forme una frase con sentido. Y aún más divertido si conseguir descifrar cada frase te lleva a una nueva, como pistas del juego de la búsqueda del tesoro (y cuando consiga descifrar todas las frases y llegar al final tendrías que haber escondido una pequeña recompensa).

que aventurero bajo El tendrá el mirar sofá – El aventurero tendrá que mirar bajo el sofá
del pista la dentro encontrarás siguiente La frigorífico – La siguiente pista la encontrarás dentro del frigorífico
jugando de mira tu Para debajo bota seguir rosa – Para seguir jugando mira debajo de tu bota rosa


Espero que os hayan gustado y servido estos juegos, y sobre todo, ¡que lo paséis genial practicándolos en casa con vuestros peques!


Belén Tomé - Psicóloga



Actividades para mejorar la conciencia fonológica y la lectura

Un factor que ha sido más que demostrado a lo largo de los últimos años de investigación sobre la dislexia es la relación que mantiene con la conciencia fonológica. De hecho se ha comprobado que un menor nivel de conciencia fonológica está relacionado con una peor ejecución en la lectura, y, por lo tanto, también con la dislexia.

Para quien aún no lo tenga muy claro, la conciencia fonológica es la capacidad que tenemos de reconocer y poder manipular las unidades de sonido por las que se componen las palabras. Esto incluye por ejemplo las sílabas, aunque la unidad de más relevancia a la hora de influir en la lectura es la capacidad de trabajar con los sonidos de las letras, llamados fonemas. Para quien quiera saber un poco más sobre esta relación, os dejo este enlace sobre la relación entre la habilidad lectora y la conciencia fonológica.

Estas conclusiones son importantes y esperanzadoras para quienes tienen dislexia, ya que supone que si se mejora uno de los factores relacionados con la habilidad lectora, en consecuencia, se mejorará también la propia lectura. Por esta razón muchos de los métodos para trabajar con peques con dislexia se centran en realizar ejercicios de conciencia fonológica. ¿Y qué podemos hacer nosotros? Aprovechar estos descubrimientos para tratar de ayudar también desde casa. Hay muchísimos ejercicios y juegos que podemos realizar con nuestros peques que se centran en mejorar la conciencia fonológica. Algunos ejemplos son juegos de toda la vida, añadir sonidos para transformar palabras, o encontrar los fonemas comunes entre dos palabras.

Cuando el niño con dislexia tiene gran dificultad de reconocer las unidades de sonido más pequeñas de las palabras no podremos empezar pretendiendo que analice los fonemas (sonidos de las letras), ya que es un proceso que requiere el reconocimiento previo de las sílabas. Es como pretender empezar la casa por el tejado. Por ello, tendremos que identificar las dificultades específicas que tiene el peque con el que queremos trabajar para adaptarnos a su nivel y partir desde ahí, avanzando a medida que va superando escalones. Si vemos que aún le cuesta identificar cuáles son las sílabas que forman una palabra, tendremos que empezar por ahí, para luego pasar a los fonemas que componen cada sílaba. ¿Qué es imprescindible para ser todo un experto en cualquier cosa? ¡La práctica! Así que manos a la obra:

Lo primero es preparar unas tarjetitas con dibujos. Si sois unos manitas podéis pintarlos vosotros mismos, pero si os pasa como a mí también podéis buscar los dibujos directamente de internet e imprimirlos para ahorraros ese trabajo. Es importante que pongáis una sola imagen por cada tarjetita, para que el niño se centre sólo en ella, y reduzcamos las distracciones. Siempre empezaremos con palabras sencillas (como uno, pato, perro, mano, mesa), que sean cortitas, no tengan muchas sílabas trabadas (br, tr, pl…), tengan letras que sabemos que el niño sabe identificar (si, por ejemplo, la “p” o la “t” le cuesta mucho la dejaremos para más adelante)… Ya sabéis, no nos podemos precipitar y vamos avanzando escalón por escalón, a su ritmo.

Pondremos todas las tarjetitas que queramos trabajar en esa sesión (teniendo en cuenta que no podemos pretender que el niño esté haciendo este ejercicio que le supone dificultad tooooda la tarde) encima de la mesa con el dibujo boca abajo, sin que el peque pueda ver el dibujo de cada una. Le diremos que escoja una de las tarjetas, la que él quiera, de esta manera le estaremos haciendo partícipe del juego, que vea que él también puede tomar decisiones. Supongamos que es un pato. Lo primero será nombrar el dibujo que hemos dado la vuelta (para asegurarnos de que el niño reconocer que la imagen es un pato).

Ahora viene cuando tendremos que adaptar el ejercicio a la capacidad del niño. Si al pequeño le cuesta mucho reconocer las sílabas de las palabras, el juego consistirá en identificar el número de sílabas o golpes de voz que tiene cada uno de los dibujos. Al principio, empezaremos nosotros dividiendo la palabra en sílabas y dando un golpecito con la mano en la mesa con cada sílaba, para que el niño reconozca qué es cada sílaba, cada golpe de voz, y le sea más fácil reconocerlos contando los golpes que vamos dando (y dando golpecitos también se divierten más). En nuestro ejemplo, comenzaremos dando un golpe en la mesa mientras decimos pa, y otro mientras decimos to (recordemos que la palabra era pato). Ahora le preguntamos ¿cuántos golpes hemos dado? En las siguientes palabras vamos dejando que él vaya asumiendo más tareas, desde nombrar la palabra dividirla en golpes de voz, y contarlas. Lo ideal sería que al final no necesitase ayudarse de los golpecitos en la mesa para reconocer las sílabas.

Si esta tarea ya sabe hacerla sin mucha dificultad, y le cuesta identificar los fonemas de las palabras, pasaremos a contar el número de letras que tiene cada dibujo, tarea que es mucho más difícil que la anterior, pero también mucho más relacionada con la habilidad lectora. Para ello, también pediremos al niño que escoja una tarjetita y nombre el dibujo. Lo siguiente que habrá que hacer será identificar el número de golpes de voz o sílabas, como hacíamos antes. Ahora, iremos sílaba por sílaba (para que las unidades de trabajo sean más pequeñas y le resulte más fácil) contando el número de letras que tiene cada una, para lo cual alargaremos muchísimo cada una al pronunciarla: Ppppaaaaaa (2 letras), tttttttoooooo (2 letras). El objetivo será que deje de ser necesario dividir cada palabra en sílabas previamente, y pueda identificar las letras directamente sin tener tampoco que alargar su pronunciación.

Espero que estas propuestas os sirvan para trabajar desde casa, y me encantaría saber qué tal os ha ido. Sobre todo… ¡mucha paciencia!

Belén Tomé – Psicóloga


Juegos para mejorar la escritura en niños con dislexia

Al comenzar el aprendizaje de la lectura y la escritura es muy frecuente que se produzcan diversos errores. Hay muchos ejercicios que podemos realizar desde casa para tratar de solucionarlos y fomentar su aprendizaje. Realizar divertidos ejercicios con nuestros pequeños puede ser beneficioso tanto si sospechamos que pueden tener dislexia, así como simplemente para fomentar un aprendizaje efectivo. No es necesario que se confirme un diagnóstico de dislexia o dificultad de aprendizaje de la lecto-escritura para trabajar con nuestros peques.

Algo que debemos tener en cuenta es tratar de solucionar las dificultades que se presenten tan pronto como sea posible, para mantener el ritmo de aprendizaje acorde con el del resto de la clase. En caso de que las dificultades se presenten y no se solucionen o se trabajen, éstas no irán a mejor, sino que se irán acumulando. Inicialmente serán pocas la tareas de la lectura que se realizarán (como reconocimiento de letras, de su sonido, de sílabas…), pero poco a poco se irán aumentando las actividades a realizar (lectura de palabras, de textos, comprensión lectora…). Si no superamos las dificultades en las tareas básicas, tampoco desarrollaremos adecuadamente los siguientes requisitos, y cuanto más tardemos en trabajarlo más problemas a tratar encontraremos.

Lo primero que tenemos que hacer es identificar la dificultad concreta que tiene el niño, y adaptar el ejercicio a esa dificultad. Uno de los primeros problemas que encontramos cuando comienza el aprendizaje de la escritura es que omita alguna letra, confunda una letra con otra, o que invierta dos letras. Para ello, una divertida actividad que podemos hacer en casa con nuestro peque sería jugar a los detectives de letras, para lo cual emplearemos las letras que sabemos que al peque le cuestan más (como palabras con m y n si sabemos que las confunde). También es una dificultad muy frecuente que se unan o fragmenten palabras al escribir una frase, para lo cual podemos jugar a detectives de palabras.

Otra opción muy eficaz para que el niño adquiera la conciencia de dónde empieza y termina cada palabra consiste en preparar una serie de frases que escribiremos con todas las palabras unidas. La tarea del niño con dislexia, o que presente una dificultad específica en esta actividad, será separar cada palabra de la anterior con una rayita vertical. Es recomendable que inicialmente las oraciones que le propongamos al peque sean muy sencillitas, para que lo haga correctamente y se sienta competente en la tarea. Posteriormente iremos alargando las frases y poniendo palabras menos conocidas. También es muy importante que le felicitemos siempre que lo haga bien y que no perdamos la paciencia ni lo regañemos cuando falle. Tenemos que recordar que no es falta de interés ni falta de atención, sino que realmente presenta una dificultad específica que escapa a su control y le requiere más esfuerzo que a los demás. Tenemos que ponernos en sus zapatos para darles el mayor apoyo y comprensión.

Soyalto  -  Soy/alto
MellamoJuan  -  Me/llamo/Juan
Tengounperro  - Tengo/un/perro
Megustajugaraltenis  -  Me/gusta/jugar/al/tenis
Tengodoshermanosmayores  -  Tengo/dos/hermanos/mayores
Cuandosalgodeclasejuegoenelparque  -  Cuando/salgo/de/clase/juego/en/el/parque


Belén Tomé  -  Psicóloga

Por qué no quitar importancia a las dificultades de lectura

Hay mucho que podemos hacer para ayudar a quienes le cuesta especialmente leer y escribir correctamente, nos encontremos frente a un diagnóstico de dislexia o simplemente ante una dificultad transitoria y que irá desapareciendo con la práctica. La solución no es ignorar el problema.

En ambos casos (con dislexia o un aprendizaje de la lecto-escritura más lento) lo peor que podemos hacer es pensar que el problema “se solucionará solo”, ya que así solo conseguimos que se produzca lo conocido como “efecto bola de nieve”. Esto quiere decir que el problema, lejos de disminuir, irá creciendo poco a poco. Al comenzar con el aprendizaje de la lectura, puede que a los niños les cueste más alguno de los múltiples procesos que implica la lectura, como puede ser el reconocimiento del sonido de algunas letras, o cómo suena la combinación de una sílaba de dos letras, o de tres, o de sílabas trabadas, el acceso al significado de las palabras, etc.

Si nos fijamos, cada uno de los pasos depende de saber realizar correctamente el paso anterior. Por ejemplo, aprender a leer una sílaba con dos letras requiere saber cómo suena cada letra independientemente, para combinar sus dos sonidos y pronunciar una seguida de la otra (esto tan solo en las llamadas lenguas transparentes como el español, en las que a cada letra le corresponde siempre un solo sonido, frente a las lenguas opacas como el inglés). Vemos que para saber cómo suena la sílaba “ma”, debemos reconocer el sonido “mmm” y el sonido “aaa”, para luego pronunciarlos uno detrás de otro. Debemos ser capaces de leer una palabra para poder acceder a su significado. Debemos ser capaces de entender el significado de las palabras, para poder entender el significado de una frase…

EjerciciosDislexiaPor ello, si no trabajamos ese pequeño factor que inicialmente le cuesta al pequeño, lo único que conseguiremos será que se vayan acumulando las dificultades y retrasándose o empeorando el proceso de lectura: Ese efecto bola de nieve del que antes hablábamos. ¿Por qué? Porque el proceso de aprendizaje de la clase no se va a detener, va a seguir un ritmo continuo, avanzando en la enseñanza de las competencias que son necesarias para leer y escribir correctamente, aunque uno de los niños aún no haya aprendido o interiorizado correctamente el paso anterior. Esto sólo puede suponer que el siguiente paso no lo aprenderá junto al resto de sus compañeros debido a la dificultad que ya presentaba en el paso anterior. La implicación lógica de esta situación es que ya no sólo tendrá dificultad en la realización de ese primer paso que le costaba, sino también en el siguiente, que se basa en la correcta realización del anterior.

Este efecto de acumulación de dificultades puede llegar hasta cursos más avanzados en los que la lectura y la escritura se dan por sentados y son la base del aprendizaje de otras materias: Biología, geografía, química, física, literatura… Todas esas asignaturas que requieren que seamos capaces de leer eficientemente para aprender.

Algo fundamental en el aprendizaje de la lecto-escritura es adquirir una adecuada conciencia fonológica, y aquí tenéis algunas ideas para fomentarla, así como la posibilidad de mejorarla incluso con juegos como los de siempre. También será importante el desarrollo de la comprensión lectora, con ideas como esta.

En conclusión, podemos ver así lo fundamental que resulta no quitarle importancia a estas dificultades, aunque al principio no parezcan demasiado relevantes, y trabajar con ellas desde que se detectan para evitar que poco a poco sean cada vez mayores.


Belén Tomé – Psicóloga



Ejercicios para mejorar la dislexia

EjerciciosDislexiaSi la dislexia no es detectada, puede confundirse a esa persona con alguien vago, con falta de interés, que no trata de esforzarse en las tareas académicas… Por ello, no debemos recibir la noticia de padecer dislexia como un peso más que llevar sobre nuestra espalda, sino como una oportunidad que nos permite darnos cuenta del foco de los problemas para aprender a solucionarlos o compensarlos.

Para ello, hay muchísimos ejercicios que podemos hacer incluso desde casa, que ayudan a mejorar poco a poco nuestra lectura y escritura. Estos ejercicios se enfocan desde las dificultades más habituales que padece cada persona con dislexia, para tratar de ir eliminándolas poco a poco, hasta lograr una lecto-escritura óptima.

Por esta razón, gran parte de los ejercicios que han demostrado su eficacia tratan de mejorar la conciencia fonológica (el reconocimiento de que las palabras se descomponen en unidades más pequeñas: sílabas, letras, sonidos…) de quien tiene dislexia, ya que suele ser una de sus implicaciones más frecuente y se relaciona con una lectura y escritura más deficiente. Algunos de estos ejercicios consisten en encontrar los fonemas comunes entre dos palabras, otros en encontrar el fonema que falta en una palabra, o en añadir fonemas para crear nuevas palabras, por ejemplo.

Otro ejercicio que también se centra en mejorar la conciencia fonológica consiste en presentarle al niño dos palabras, entre las cuales tiene que elegir cuál es la correcta. Un ejemplo es darle una tarjeta que tenga escrito dos palabras: Calamar y Capamar. El niño tendrá que elegir, tras leer ambas tarjetas, y seleccionar la que está escrita apropiadamente (en este caso, redondeará la palabra “calamar”).

Se pueden proponer tantas parejas de palabras como se quieran. Yo os dejo aquí unos ejemplos con los que podéis practicar en casa:
Radiador – Rapiador
Zuco – Zumo
Estuche – Esluche
Tared – Pared
Mesa – Fesa
Pamel – Papel
 Celocotón – Melocotón
Bolígrafo – Botígrafo

Inicialmente es mejor no elegir palabras que nos hagan elegir entre sonidos que se escriben igual como b/v o g/j o la h, ya que tratamos de hacer entender al pequeño de que a cada sonido le corresponde una determinada letra.

Pero demás, modificando un poco este juego, podemos fomentar además la eficiencia lectora, es decir, la cantidad de palabras leídas o escritas correctamente por unidad de tiempo (en otras palabras, intentaremos que el niño sea capaz de leer y escribir mejor y más rápido). Para ello, escribiremos una frase en la que una de las palabras estará en blanco, como podéis ver en el ejemplo:

A María le gusta mucho comer…
Postadas          Tosladas          Tostadas           Tostado


El niño tendrá que leer la frase, la cual ya le dará una idea sobre el tipo de palabra que vendrá a continuación (en este caso, un sustantivo. Por ejemplo, un adjetivo como “tostado” se tendrá que descartar), y seleccionar la palabra que cree más adecuada (en este caso, “tostadas”).



Belén Tomé - Psicóloga


Dislexia: ¿Podemos hacer algo desde casa?

Contar con dificultades de aprendizaje de la lectura y escritura, o dislexia, hace que algunas tareas cotidianas se vuelvan cuesta arriba. Toca poner más empeño, más esfuerzo que los demás. Pero cada vez son más los alumnos con dislexia que no se dan por vencidos, y que logran alcanzar sus metas, ya sean superar la etapa escolar, llegar a la universidad, o conseguir el trabajo de sus sueños. Todo gracias a mucho esfuerzo, a no darse por vencidos, y seguir su camino a pesar de que muchos no confíen en sus posibilidades, piensen que “no se esfuerzan”, o les hagan pensar que no valen. Quien tiene dislexia vale tanto como cualquier otro.

Sin embargo, el camino a seguir se hace mucho más fácil si se cuenta con ayuda y apoyo desde diferentes contextos. Tener la suerte de que el profesor sepa qué es la dislexia, tenga nociones de las limitaciones que puede conllevar, y desarrolle medidas para tratar de superarlas o compensarlas es un grandísimo punto favorable que fomentará tanto la persistencia del pequeño como su autoestima.

EjerciciosDislexiaPero desde casa también es mucho lo que se puede hacer. Lo primero, tratar de informarnos de qué es la dislexia y qué consecuencias puede acarrear, para poder empatizar con quien la padezca. Ponernos en su lugar. Darnos cuenta de que no es que no preste atención, no se esfuerce, o no ponga interés, sino que realmente tiene dificultades, le cuesta más que a los demás. Por eso, el primer punto es comprender la situación. A partir de ahí, será más fácil armarse de paciencia, y apoyar al pequeño con dislexia. Nuestro apoyo será beneficioso tanto desde el punto de vista emocional (haciéndole ver que creemos en él, y siendo conscientes del poder de nuestras palabras), como educativo. Alguna idea que podemos poner en práctica desde casa son algunos juegos que mejoran la conciencia fonológica y la comprensión lectora.

También es muy fácil de poner en práctica la llamada Lectura Conjunta (LC). Consiste, en resumen, en leer con tus hijos para que así logren disfrutar de la lectura, y haya más posibilidades de que ésta se convierta en un hábito, además de ayudarles a corregir los errores que cometan. Los fundamentos en los que se basa la Lectura Conjunta son:
-       Dejar que la persona con dislexia asuma tanta responsabilidad como le sea posible.
-       Encargarnos nosotros del resto de tareas.
-       En cuanto veamos que el pequeño puede realizar alguna tarea más, se la asignamos.

La idea que es que el pequeño vaya asumiendo cada vez más de las tareas que implica leer (y de las que los demás muchas veces no son conscientes), hasta que sea capaz de hacer cada uno de los pasos por sí mismo.

Será el niño quien elija qué quiere leer. Puede ser un cuento que ha leído cien veces, alguno que le propongamos, o incluso algún libro de texto del colegio. Así le damos autonomía, y sentirá que él también es dueño de las decisiones que le implican, lo que aumentará su sentimiento de control.

Empezaréis estableciendo quién se va a encargar de cada cosa. Por ejemplo, podéis decidir que él/ella leerá la primera frase, luego tú la siguiente, y así hasta el final.
Después de la lectura de cada frase, toca extraer su significado, parafrasearla. Al principio serás tú quien se encargue de esa tarea, pero poco a poco el pequeño irá adquiriendo también esta tarea (por ejemplo, primero explicará qué quieren decir sólo sus frases, y luego también las tuyas).
Tras cada párrafo o página, se habrá de extraer un sentido conjunto del texto, es decir, analizar qué ha pasado hasta ahora. Inicialmente también serás tú quien se encargue, pero en cuanto veas al niño capaz, fomentaremos que sea partícipe también de esta tarea.


Tendremos que ir dando al niño con dislexia cada vez más responsabilidades hasta que sea capaz de hacer cada tarea por sí solo, hasta que, a través de este proceso, consiga leer y comprender con más autonomía.


Belén Tomé - Psicóloga


Trabajar la conciencia fonológica para mejorar la lectura.

Es de sobra conocida la relación entre la conciencia fonológica y la habilidad lectora. Por ello, quienes tienen dislexia o dificultades de lectura suelen tener también más dificultad en ser conscientes de las unidades más pequeñas que forman las palabras (conciencia fonológica).

¿Por qué es tan importante este descubrimiento? Porque este avance de investigación científica nos permite tener ahora la certeza de que la conciencia fonológica se puede mejorar con diversos ejercicios (con suerte, algunos de ellos los podemos hacer divertidos). Y, de nuevo, nos podemos preguntar, ¿por qué centrarnos en trabajar esta habilidad? Porque también se sabe que si la conciencia fonológica mejora, ¡también lo hace la lectura!

Junto al auge de tanta investigación reciente sobre la dislexia, tenemos la suerte de que va acompañada de investigación sobre métodos para tratar de reducir su gravedad, así como su impacto en la vida tanto académica como cotidiana de quienes la padecen. De acuerdo con estos grandes avances, podemos encontrar muuuuchos ejercicios o actividades dinámicas que pueden ayudarnos a fomentar la conciencia sobre que las frases se dividen en palabras, las palabras en sílabas, y las sílabas en fonemas (los sonidos que corresponden a cada letra).

Como sabemos, lo más importante para la lectura es la última de las tres, la conciencia fonémica o de los fonemas (sonidos de las letras) que tiene una palabra. Por ello, ya hemos planteado algunos divertidos ejercicios para tratar de mejorar esta competencia, como algunos juegos de toda lavida, otros de tratar de encontrar los fonemas comunes en dos palabras, y otros de encontrar el fonema que falta en una palabra.

Pero como esta habilidad es tan tan taaaan importante, seguimos dándoos ideas que podéis hacer fácilmente desde casa, que no requieren demasiado esfuerzo, y además pueden ayudar a que lo paséis bien con vuestros peques con dislexia. Como siempre, tenemos que recodar tener muuucha paciencia y entender que quien tiene dislexia muchas veces se está esforzando más de lo que pensamos, y aun así no obtiene los resultados esperados, por lo que es importante reforzar y apreciar siempre cada intento. En caso contrario, quien padece dislexia puede llegar a pensar que “es inútil intentarlo”, o “que no vale para ello”, cuando esto NO es cierto. Siempre se puede mejorar y lograr una vida totalmente normal.

La idea que os propongo probar hoy es ser exploradores de palabras ocultas. Lo primero que tendremos que hacer es preparar una lista de palabras que, al añadirle una letra al principio, se transformen en otra con diferente significado. Aquí os dejo una lista de ideas que se me han ocurrido a mí:

Ojo - Cojo
Ala - Mala
Asa - Casa
Ola - Cola
  Ama - Cama
Una - Cuna
Una - Luna
Oca - Roca
Ana - Rana
Ana - Cana

Ahora proponemos al niño transformar una palabra (ola) en otra (cola). Para ello, siempre de manera oral y sin que el pequeño vea las palabras escritas, le decimos las dos palabras. Dejamos que el niño elija una de las dos, y nosotros nos quedamos con la otra. Ahora rompemos nuestra palabra en sus golpes de voz o sílabas (o-la), y pedimos al niño que haga lo mismo con la suya (co-la). Contamos el número de sílabas (ambas tienen dos), y en un folio dibujamos tantos cuadrados como sílabas tenga y el niño hará lo mismo en su papel. Empezando por el primer cuadrado, comparamos nuestra sílaba alargando mucho sus sonidos (ooooooooo) con la del niño (cccccccooooo), y luego hacemos lo mismo con el segundo cuadrado (jjjjjjjooooo). Pedimos al niño que nos diga dónde las dos palabras son diferentes (se diferencian sólo en la primera sílaba o cuadrado). Ahora sólo nos falta encontrar en qué se diferencian ambas palabras, para lo cual volvemos a alargar los sonidos del primer cuadrado de cada palabra, hasta que el niño se de cuenta de que el fonema diferente entre ambas palabras es sólo la C del principio de la palabra “Cojo”.


Podemos hacer el juego con tantas palabras como se nos ocurran, y cuanto más practiquemos, más habilidad tendrá el niño y menos esfuerzo le irá costando, ¡lo cual también acabará mejorando la lectura!



Belén Tomé - Psicóloga

Ejercicios de conciencia fonológica para mejorar la lectura.

Está demostradísima la relación que hay entre el nivel de conciencia fonológica que cada persona tiene y su habilidad lectora. Por ello, será importante que tratemos de mejorar esta habilidad para lograr mejorar la lectura, y aún más en personas que tienen dislexia. Y… ¿cómo lo hacemos? Hay muchísimas opciones y ejercicios que tratan la conciencia fonológica y pueden ayudar a mejorar la lectura.

Lo primero, aunque muchos ya lo tendréis más que estudiado… ¿Qué es eso de la “conciencia fonológica”? Es la habilidad más elemental (la primera) que tenemos que llevar a cabo para ser capaces de leer. Hace que seamos capaces de reconocer cada sonido del que las diferentes palabras están formadas. Primero, los niños o personas que aprenden un idioma, serán capaces de reconocer dónde empiezan y terminan las palabras dentro de una frase, luego, serán capaces de descubrir que cada palabra se puede romper en fragmentos más pequeños, las sílabas. El máximo nivel de desarrollo de la conciencia fonológica implica ser capaces de descubrir que cada palabra está formada por los sonidos más elementales, el sonido que corresponde a cada letra.

Poder reconocer que cada palabra se divide en los sonidos de cada letra que la compone es la habilidad más complicada de la conciencia fonológica, pero también la más importante para aprender a leer. Por ello, hay diversos ejercicios y juegos que tratan de fomentar esta habilidad, como algunos juegos de toda la vida, o el que veremos a continuación.

Tendremos que hacer o buscar una serie de dibujitos que prepararemos en tarjetitas. Inicialmente buscaremos que sean palabras cortitas, con sólo un par de sílabas, como de una mano, una taza, un ojo, una caja (también los podemos buscar en internet si no se nos da demasiado bien eso de dibujar)... Cogeremos dos de las tarjetitas, que sólo compartan uno de sus sonidos, como la del ojo y la de la caja (que sólo comparten el sonido “j”). ¡Ahora ya podemos empezar a aprender jugando!

EjerciciosDislexia
Le enseñamos las dos tarjetas, y le pediremos que nombre sus dibujos. Dejaremos que el niño elija una de las dos tarjetas o palabras, y nosotros nos quedaremos con la otra. Si nosotros nos hemos quedado con la tarjeta que tiene dibujado un ojo, la dividiremos en sus golpes de voz o sílabas, dando ejemplo al niño: O-jo. A continuación, el niño habrá de dividir en golpes de voz la suya: Ca-ja. Cada uno, dibujaremos en nuestra tarjeta tantos cuadrados como sílabas o golpes de voz (dos cuadraditos, para ayudarnos a liberar nuestra memoria).

A continuación, elegimos una de nuestras sílabas (representada por un cuadradito), y el niño hace lo mismo. Pronunciamos lentamente la sílaba que hemos elegido, alargando muchísimo los sonidos que la componen (“Ooooo”), y pedimos al niño que haga lo mismo con la suya (Cccccaaaaaa”). Comparamos nuestras pronunciaciones, y le preguntamos al niño si las dos sílabas son iguales o si comparten algún sonido.

En este caso no lo hacen, así que hacemos lo mismo con el otro golpe de voz. Alargamos los sonidos de nuestra sílaba (“Jjjjooo”) y pedimos al niño que haga lo mismo con la suya (“Jjjjjjjaaaaa”). De nuevo, le preguntamos al pequeño si las dos sílabas son iguales o si tienen algún sonido que suene igual. En este caso, el niño se dará cuenta de que ambas palabras comparten el sonido “Jjjjjj”.


Este juego fomentará que los niños se hagan conscientes de que las palabras se componen de unidades más pequeñas (sílabas y sonidos), y que diferentes palabras pueden estar compuestas por los mismos sonidos. Se impulsará así el desarrollo de la conciencia fonológica, que, como ya sabemos, influye muchísimo en la capacidad lectora, implicando que a mayor conciencia fonológica, ¡mejor leemos!


Belén Tomé - Psicóloga


Mejorar la comprensión lectora en niños de primaria con dislexia

En personas con dislexia la comprensión lectora suele resultar misión imposible, y más a medida que los niños se hacen más mayores y la complejidad de los textos aumenta con cada curso, desde primaria hasta cursos más avanzados. Por ello os daré algunas ideas para mejorar la comprensión lectora en personas con dislexia o dificultades de lectura.

Ejercicios Dislexia
A los pequeños con dislexia les cuesta tanto entender los textos porque tienen que dedicar todos sus esfuerzos a tratar de descifrar poco a poco las palabras, buscar en su memoria su significado, luego hacer lo mismo con las siguientes palabras, para tratar de buscar el significado de la frase completa… Y así continuamente. Visto así, es fácil comprender que al tener que dedicar tanta atención y esfuerzo a cada frase, finalmente no les queden recursos para recordar y entender el significado conjunto de todo el texto. Es decir, les queda mucho menos espacio en su mente para dirigir sus esfuerzos a tareas más complejas que el descifrar palabras, como es la comprensión del texto. Y de ahí la frustración que frecuentemente presentan, y el rechazo por seguir con el esfuerzo sin resultados que les supone leer.

En cambio, quienes no tienen dificultades realizan todos estos pasos de manera completamente automática y sin ser conscientes, lo que, en parte, explica por qué es tan complejo que alguien que no conoce la dislexia y sus implicaciones (como, desgraciadamente, muchos profes) empaticen, comprendan y ayuden a quienes la padecen.

Antes de profundizar en la estrategia que plantearemos hoy, tal vez sea de utilidad recordar algunas actividades y ejercicios súper útiles para mejorar la comprensión lectora, como estos juegos para mejorar en casa la comprensión lectora o ideas para mejorar la habilidad de realizar inferencias mejorando la comprensión.

Por ello, una habilidad más que tendremos que fomentar en nuestros hijos con dislexia o con dificultades en la lectura es la metacognición. ¿Y esto qué es?, os preguntaréis. Esta palabreja (que no me he inventado yo) se refiere a que tenemos que ser conscientes de todo aquello que pasa por nuestra cabeza (o en este caso, la de ellos mismos). Es “el conocimiento del nuestro propio conocimiento”. Esta conciencia de lo que pensamos nos servirá para darnos cuenta de si estamos entendiendo o no el texto que estamos leyendo.
Cuando somos inexpertos o tenemos dificultad con la lectura, si texto presentase frases que no concuerdan con el resto, podríamos no darnos ni cuenta (imaginémonos otra vez este texto de ingeniería electrónica para entender a los pequeños con dislexia, donde nunca encontraríamos incongruencias porque no entendemos absolutamente nada). De hecho, será más probable que identifiquemos incongruencias al escuchar la misma información que al leerla, porque tendremos más atención libre que al leer un montón de palabras que nos suponen mucho esfuerzo.

Para mejorar estas habilidades metacognitivas podemos proporcionar a los niños una serie de preguntas generales que se puedan hacer a sí mismos a medida que leen. Algunas preguntas muy útiles que les podemos enseñar a que se planteen siempre son:
-    ¿Qué sé yo sobre el tema central del texto? El niño debería saber reconocer cuál es la idea principal del texto. Por ejemplo, con un texto que hable sobre dinosaurios, el niño debería plantearse a sí mismo si sabe qué es un dinosaurio, y qué información conoce sobre ellos, para que le facilite la lectura del resto del texto, buscando información nueva que complemente lo que ya sabe, o encontrando nueva información que aun no sabía.
-   ¿Cuál es su contexto? Es diferente si lee un libro que le han mandado en clase (donde debería leerlo con intención de aprenderlo), que si lee un libro que ha cogido porque le interesa (lo que leerá con intención de entretenerse o divertirse), ya que la manera en que habrá de centrar la atención será muy diferente.
-  ¿Cómo se relaciona este párrafo con el anterior? Es decir, si el siguiente párrafo nos está especificando más información sobre el tema principal anterior; si se proporcionan características; si habla sobre otro tema diferente; etc.
-    Imaginarme preguntas que me podrían hacer sobre este párrafo si estuviera en un examen (incluso aunque el texto lo esté leyendo por mera diversión y no sea para clase, ya que nos aseguraremos así de que comprende perfectamente los detalles).

También podemos proporcionarles ejercicios al acabar, como seleccionar entre varias opciones  (a, b, c o d) que nosotros mismos preparemos, cuál de ellas tienen más sentido según lo que han leído. Otra idea es escribir un texto para nuestros pequeños con dislexia en el que añadamos algunas frases que no tengan sentido en relación con el resto del texto para ayudarles a practicar a encontrar posibles frases inconsistentes con el texto leído, fomentando que se acostumbren a pensar siempre en qué están entendiendo y si encaja con lo anteriormente leído, es decir, promoviendo la metacognición, tan necesaria para la comprensión lectora.


Belén Tomé - Psicóloga


Divertidas actividades para mejorar la escritura en personas con dislexia.

Como siempre, lo primero que tenemos que hacer ante un caso de dislexia o ante la presencia de dificultades en la lecto-escritura, es encontrar las dificultades concretas que presenta la persona, ya que, como en todas las cosas, cada persona con dislexia es un mundo. Una vez que tengamos una lista bien definida de dónde se cometen más errores (lo cual sabremos con la simple observación de su lectura y escritura, anotando los errores más frecuentes) ¡podremos empezar a trabajar y a ayudar por nuestra cuenta! Aquí os ayudaremos con algunas actividades muy amenas para mejorar la escritura de niños con dislexia.

Si los errores más frecuentes son la omisión de letras, la inversión, la sustitución de unas letras por otras en la escritura, podríamos comenzar con este juego que mejora la escritura de palabras. Si los errores más frecuentes son la unión y separación de palabras, con el juego que veremos aquí seguro que conseguimos mejorar un montón. Yo he utilizado este juego varias veces ¡y los niños escriben cada vez mejor!

Tenemos que tener en cuenta que empezaremos con frases cortitas, con palabras cortas y fáciles, que ya conozca el niño, para que al principio se puedan centrar sólo en separar bien las palabras. Poco a poco, irán haciendo la separación correcta casi sin tener que pensarlo, e iremos alargando tanto las frases como las palabras que las componen. Además, al mejorar la escritura, con la práctica ayudaremos a mejorar también la lectura.

Una vez hayamos pensado en varias frases fáciles y cortitas, las numeraremos (del 1 al 6, por ejemplo), y dejaremos que sea el propio niño quien elija por qué número quiere empezar, para que se sienta partícipe del juego, que vea que él también puede decidir en algo. Ahora le proponemos el juego para mejorar la escritura en personas con dislexia:

¡Vamos a jugar a detectives de palabras! Tenemos una lista de 6 frases, y nuestra misión va a ser encontrar todas las palabras que están escondidas en cada frase. ¿Tú crees que podremos? Estoy segura de que sí, ¡entre los dos lo conseguiremos! A continuación le pedimos al niño que comience diciendo un número de la lista (en este caso del 1 al 6), y seguimos los siguientes pasos:

-    Leemos la frase que el niño ha elegido sin que la vea escrita. Por ejemplo: “Me encanta salir con mis primos”.
-    Le decimos que coloque las manos encima de la mesa con los puños cerrados, y vamos estirando un dedo de su mano al nombrar cada palabra de la frase (cuando sepa hacerlo, dejamos que lo haga él solo, sin nuestra ayuda): En este caso tendremos que terminar con 6 dedos, ya que la frase tiene 6 palabras.
-   Representamos en un folio cada una de las palabras, por ejemplo, con una línea (sobre la cual luego tendremos que escribirla). En este caso dibujaremos 6 líneas sobre las que más adelante escribiremos cada una de las 6 palabras de la frase.
-     Nos aseguramos de que el niño sabe qué representa cada una de las líneas (que reconozca que cada línea es una palabra). Vamos señalando cada línea y pidiéndole que nombre la palabra que representa.
-    Le preguntamos qué palabra cree que va a ser más difícil de escribir de las que hemos encontrado en esa frase, y la marcamos con una crucecita para acordarnos luego de prestar más atención a la hora de escribirla. En este caso, podría ser primos, ya que tiene una sílaba trabada (PRI-mos).
-    Comenzamos por la primera línea: Le pedimos al niño que nombre la apalabra que representa, y dejamos que pase a escribirla, con el tiempo que necesite. Posteriormente, pasamos a la segunda palabra, dejando claro que son dos palabras separadas, y que, por lo tanto, se tienen que escribir separadas. Y así hasta terminar con toda la frase, prestando más atención a las palabras marcadas con una crucecita.
-  En las palabras marcadas con una crucecita podemos ayudarnos del juego para mejorar la escritura de palabras (con los cuadrados de cada sílaba y cuadraditos para cada letra). Este sería un  ejemplo del ejercicio:

Ejercicios dislexia

Una manera de hacerlo más divertido es seleccionar frases que tengan sentido y otras que no (como “los elefantes son rosas” o “me pongo los zapatos en las orejas”), para que los niños tengan que decidir, además, si las oraciones son reales. Además, de hacer que los niños se diviertan más, se sienten más competentes, ya que debido a que en la dislexia las dificultades sólo están en la lecto-escritura, les será una tarea muy fácil decidir si la frase que les leamos tiene sentido o no, y se sentirán mucho más autoeficaces al acertar siempre.

Los pasos que no sepa hacer él solo desde el principio los haremos nosotros, pero en cuanto veamos que el niño puede hacer algo por sí mismo, retiraremos nuestra ayuda (cuantas menos ayudas le demos mejor). El objetivo final es que piense en dónde empieza y termina cada palabra sin necesitar siquiera las líneas, aunque para esto necesitaremos varios días de práctica.

¿Qué tal os ha ido a vosotros? ¡Me encantaría saber si os ha servido de tanta ayuda como a mí!


Belén Tomé - Psicóloga


Mejorar la lectura con los juegos de siempre.

Los juegos de siempre, esos a los que jugabas cuando eras niño con tus padres o tus abuelos, como el “veo veo” o las “palabras encadenadas” pueden ser buenísimos para mejorar la lectura en niños con dificultades para leer y escribir o dislexia.

No, no, ¡que no me lo estoy inventando! Sus poderes educativos se esconden tras la diversión de un juego que, aparentemente, no es didáctico, pero contribuye muchísimo a mejorar una de las habilidades más importantes para la lectura (y por lo tanto, para la dislexia).

Si nos paramos un poco a analizar estos juegos, vemos que, para poder jugar, es necesario tener lo que se llama conciencia fonológica. Básicamente consiste en darse cuenta de que las palabras se pueden romper en sonidos más pequeños (como sílabas o sonidos de letras), lo que es fundamental para aprender a leer y a escribir. Cuando oímos una palabra, tendremos que dividirla en los sonidos para poder identificar sus letras y escribirlas. Lo mismo al ver las palabras escritas, tendremos que ver que a cada letra le corresponde un sonido y juntarlos. Se sabe que en los pequeños con dislexia la conciencia fonológica está desarrollada un poco por detrás de quienes no la padecen, y que mejorándola puede mejorar la lectura y escritura, así que… ¡A trabajar! (¿O a jugar?). Y si os interesa, aquí podréis encontrar otras ideas y juegos para mejorar la conciencia fonológica.


juegos dislexiaAmbos juegos podemos adaptarlos al nivel que tenga el niño en esta conciencia fonológica. Se desarrollará primero la conciencia silábica o de las sílabas (encontrar las sílabas en las que se dividen las palabras). Para trabajar en este nivel, en el Veo Veo podemos decir “Veo veo una cosita que empieza por las letritas CA”. Y el niño tendrá que buscar en su cabeza todas las palabras que conozca que empiecen por esos sonidos, hasta encontrar la que buscamos. De la misma manera, en las Palabras Encadenadas, tras decir la palabra CASA, el niño tendrá que encontrar alguna palabra que empiece por la sílaba “sa”.

Si las sílabas las tiene dominadas, trabajaremos los sonidos de letras (o fonemas), que son todavía más importantes en la dislexia. Al jugar al Veo Veo, las pistas que le daremos al niño serán de una sola letra, como “Veo veo una cosita que empieza por la letrita C”. Lo mismo en las Palabras Encadenadas, donde tendrá que buscar una palabra que empiece por “a” al decir nosotros la palabra “casa”.

Así que, como recomendación para cualquier ratito libre, ¡jugad y divertíos con vuestros niños con dislexia! (y casi sin que se den cuenta, les estaréis ayudando un montón).



Belén Tomé - Psicóloga


Actividades para niños con dislexia ¿Quién dijo que tratarla es aburrido? ¡Juega a los detectives!

“Mi hijo tiene dislexia, busco en internet actividades y ejercicios para tratarla y aparecen tropecientas páginas. Si, es fantástico, porque eso significa que por fin se está dando al tema la importancia que se merece, pero… ¿Cuál son los recursos educativos adecuados para un niño de primaria? ¿Cómo podemos ayudarle en casa?  ¿Con qué actividades tengo que empezar en el caso concreto de mi hijo disléxico? ¿Cómo consigo que aprenda pero no aborrezca la lectura?” Estas son preguntas que, nos pueden venir a la cabeza muy frecuentemente si tenemos un hijo con dislexia y aquí vamos a intentar responderlas.

Lógicamente, cada niño es un mundo, por eso, la primera recomendación fundamental es conocer exactamente en qué falla el pequeño, valorar dónde comete errores cuando lee y escribe: ¿No conoce alguna letra? ¿Confunde letras?, ¿Junta palabras al escribir?, ¿Le cuestan las sílabas de tres letras? Tenemos que estar atentos para detectar y conocer estos errores...
Lo mejor es que vayamos apuntando las letras que no conoce, los tipos de sílabas que más le cuestan… Ya que a partir de esos errores comenzaremos a construir nuestra intervención en casa. Lo más importante es que nos fijemos metas muy pequeñitas cada día, para que después de haber realizado los ejercicios se perciban los progresos. El niño verá que al esforzarse avanza, y no nos podemos olvidar de celebrar esos pequeños éxitos. Esto hará que se mantenga motivado y tenga ganas de seguir adelante. Por eso, tenemos que tener en cuenta no marcar dos metas exactamente iguales en dos sesiones diferentes.

A continuación vamos a ver actividades para niños con dislexia, y para que sean más fáciles de entender voy a explicarlas con ejemplos, que podréis ajustar a las necesidades de vuestro pequeño:
Imaginemos que estamos ante un niño que aun no conoce bien todas las letras y se come y cambia muchas letras al escribir. Nuestra meta final será que conozca todas las letras y aprenda a escribir palabras, pero como hemos dicho, primero tendremos que marcarnos metas más pequeñitas.

Por ejemplo, la primera submeta podría ser trabajar letras fáciles, que ya conoce pero aun le cuestan un poco, para conseguir dominarlas del todo. Podríamos empezar por la a, e, i, m, c, s.
    Actividades para niños con dislexia
  • La primera tarea sería pedir al niño que escriba esas letras, tanto en mayúsculas como en minúsculas, dejándole que empiece por la que el prefiera (para que sienta que tiene control en la tarea).
  • Luego, le pediríamos que lea cada letra, y que nos diga cuál es su sonido: de la “eme” nos debería decir “mmmm”, de la “ese” sería “sssss”…).
  • Una vez que sabemos que sabe cuáles son esas letras y sonidos, escribiremos palabras que SÓLO tengan esas letras. Preparamos una lista numerada (1. Mama, 2. Casi, 3. Mes, 4. Cima, 5. Misa, 6. Cama, 7. Masa, 8. Cesa, 9. Seca, 10. Casa, 11. Meses, 12. Camisa, 13. Sácame…). 
Con esa lista de palabras que hemos preparado, le proponemos el juego que más le va a ayudar y divertir ¡Vamos a jugar a detectives de letras! Tengo una lista de 15 palabras con las letras que hemos visto que ya te sabes muy bien, y tenemos que conseguir encontrar tooodas las letras de esas palabras. ¿Tú crees que vamos a poder? Seguro que sí, ¡que lo estás haciendo genial! A continuación, dejamos que sea el niño quien elija un número cualquiera de la lista de palabras numeradas para empezar por esa palabra.Y ya podremos seguir con los siguientes pasos:
-      Le decimos oralmente al niño la palabra que ha elegido: Por ejemplo, “Cima”.
-      Le pedimos que rompa la palabra en golpes de voz: Ci-ma (Ayuda: con golpes en la mesa).
-      El niño cuenta el número de golpes de voz: Dos.
-    Dibuja tantos cuadrados grandes como golpes de voz
-    Nombra cada sílaba alargando mucho sus sonidos: Cccccciiiii - Mmmmaaaa
-   Contamos el número de sonidos de cada sílaba o golpe de voz: Dos - Dos (Ayuda: Hacemos que se fije en cómo cambia la posición de su boca con cada sonido).
-   Dibuja debajo de cada cuadrado grande el mismo número de cuadraditos pequeños que sonidos tenga cada golpe de voz. 
-    Mientras alarga os sonidos de cada golpe, escribe debajo de los cuadraditos las letras.
-    Escribe toda la palabra.
Ejemplo ejercicios dislexia para niños

Los pasos que no sepa hacer él solo desde el principio lo haremos nosotros, pero en cuanto veamos que el niño puede hacer algo por sí mismo, retiraremos nuestra ayuda (cuantas menos ayudas le demos mejor). El objetivo final es que piense en el número de sonidos que tiene cada palabra, y por tanto, el número de letras, sin necesitar siquiera los cuadrados, aunque para esto necesitaremos varias sesiones, y no es recomendable hacerlo cuando empecemos de nuevo con otro grupo de letras.

Yo he utilizado esta técnica y la verdad es que es sorprendente, ¡consiguen escribir las palabras sin errores! ¿Qué tal os ha ido a vosotros? Me encantaría escuchar vuestra experiencia :-)



Belén Tomé - Psicóloga