Por qué no quitar importancia a las dificultades de lectura

Hay mucho que podemos hacer para ayudar a quienes le cuesta especialmente leer y escribir correctamente, nos encontremos frente a un diagnóstico de dislexia o simplemente ante una dificultad transitoria y que irá desapareciendo con la práctica. La solución no es ignorar el problema.

En ambos casos (con dislexia o un aprendizaje de la lecto-escritura más lento) lo peor que podemos hacer es pensar que el problema “se solucionará solo”, ya que así solo conseguimos que se produzca lo conocido como “efecto bola de nieve”. Esto quiere decir que el problema, lejos de disminuir, irá creciendo poco a poco. Al comenzar con el aprendizaje de la lectura, puede que a los niños les cueste más alguno de los múltiples procesos que implica la lectura, como puede ser el reconocimiento del sonido de algunas letras, o cómo suena la combinación de una sílaba de dos letras, o de tres, o de sílabas trabadas, el acceso al significado de las palabras, etc.

Si nos fijamos, cada uno de los pasos depende de saber realizar correctamente el paso anterior. Por ejemplo, aprender a leer una sílaba con dos letras requiere saber cómo suena cada letra independientemente, para combinar sus dos sonidos y pronunciar una seguida de la otra (esto tan solo en las llamadas lenguas transparentes como el español, en las que a cada letra le corresponde siempre un solo sonido, frente a las lenguas opacas como el inglés). Vemos que para saber cómo suena la sílaba “ma”, debemos reconocer el sonido “mmm” y el sonido “aaa”, para luego pronunciarlos uno detrás de otro. Debemos ser capaces de leer una palabra para poder acceder a su significado. Debemos ser capaces de entender el significado de las palabras, para poder entender el significado de una frase…

EjerciciosDislexiaPor ello, si no trabajamos ese pequeño factor que inicialmente le cuesta al pequeño, lo único que conseguiremos será que se vayan acumulando las dificultades y retrasándose o empeorando el proceso de lectura: Ese efecto bola de nieve del que antes hablábamos. ¿Por qué? Porque el proceso de aprendizaje de la clase no se va a detener, va a seguir un ritmo continuo, avanzando en la enseñanza de las competencias que son necesarias para leer y escribir correctamente, aunque uno de los niños aún no haya aprendido o interiorizado correctamente el paso anterior. Esto sólo puede suponer que el siguiente paso no lo aprenderá junto al resto de sus compañeros debido a la dificultad que ya presentaba en el paso anterior. La implicación lógica de esta situación es que ya no sólo tendrá dificultad en la realización de ese primer paso que le costaba, sino también en el siguiente, que se basa en la correcta realización del anterior.

Este efecto de acumulación de dificultades puede llegar hasta cursos más avanzados en los que la lectura y la escritura se dan por sentados y son la base del aprendizaje de otras materias: Biología, geografía, química, física, literatura… Todas esas asignaturas que requieren que seamos capaces de leer eficientemente para aprender.

Algo fundamental en el aprendizaje de la lecto-escritura es adquirir una adecuada conciencia fonológica, y aquí tenéis algunas ideas para fomentarla, así como la posibilidad de mejorarla incluso con juegos como los de siempre. También será importante el desarrollo de la comprensión lectora, con ideas como esta.

En conclusión, podemos ver así lo fundamental que resulta no quitarle importancia a estas dificultades, aunque al principio no parezcan demasiado relevantes, y trabajar con ellas desde que se detectan para evitar que poco a poco sean cada vez mayores.


Belén Tomé – Psicóloga



No hay comentarios:

Publicar un comentario