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Creo que mi hijo tiene dislexia ¿Qué tengo que hacer?

Son muchísimos los casos de padres preocupados, sospechando que su hijo tiene dislexia o algún tipo de dificultad en el colegio, preguntándose qué es lo que tienen que hacer.

Percibir que tu hijo no rinde en clase a pesar de esforzarse mucho, o que empieza a rechazar actividades relacionadas con la lectura porque no consigue resultados por mucho empeño que le ponga puede hacernos sospechar que nuestro peque tiene dislexia.

Si nos encontramos ante una situación similar cabe preguntarnos ¿Qué debo hacer? ¿Cuáles son los pasos a seguir? Aquí os propongo una guía orientativa, pero lo más importante es que no ignoréis el problema ni penséis que se solucionará solo, ya que en muchas ocasiones no es así y solo conseguiremos frustrarnos y fomentar una baja autoestima en nuestro peque.

      1.      Estar informados.
EjerciciosDislexiaLa dislexia NO es una sentencia que va a condicionar tu vida al fracaso. NO significa que seas poco inteligente. NO quiere decir que no sirvas para estudiar y no puedas tener un buen trabajo. La dislexia implica una dificultad ESPECÍFICA para aprender a leer y escribir. Esa persona es perfectamente normal, pero que su capacidad para aprender a leer y escribir está por debajo de que lo que se esperaría por su inteligencia, la cual NO es inferior a la de sus compañeros que sí saben leer (de hecho muchísimas personas con dislexia son muy inteligentes y logran un gran éxito).  Es decir, sólo le cuesta la lectura y la escritura. Sin embargo, también debemos ser conscientes de que muchas asignaturas basan su aprendizaje en libros de texto que requieren de su lectura para su aprendizaje (historia, lengua…), por lo que, si no se actúa, esta dificultad acabará afectando también en otras áreas.


      2.      Conocer las posibles señales de alerta.
Hay indicadores muy diversos, aunque también niños sin dislexia pueden presentar alguna de estas características, por lo que estas señales no deben tomarse como una confirmación absoluta. Las más relevantes y frecuentes son las siguientes:
-  Conocer el nombre de las letras.
- Conciencia fonológica: Ser capaz de reconocer cada sonido del que las palabras están formadas. Es necesario para ser capaces de transcribir cada letra a su sonido (lectura), y cada sonido a una letra (escritura). Presentar muchas omisiones (“atata” en lugar de “patata”), inversiones (“soaf” en lugar de “sofá”) o sustituciones (“tando” en lugar de “mando”) son algunos ejemplos. Es diferente si nos encontramos ante muchas faltas de ortografía (h, v/b, g/j…) ya que, aunque se representan con diferentes letras, su sonido es el mismo. En este enlace tenéis mucha más info sobre la conciencia fonológica.
- Memoria de trabajo: Es la capacidad de almacenar y manipular información en nuestra memoria. Para escribir una palabra debemos descomponerla en sílabas (ta-za), tomar la primera sílaba (ta), y descomponerla en los sonidos de sus letras (t-a), para recordar la forma en la que se escribía la primera (t), luego la segunda (a), luego pasar a la siguiente sílaba (za), etc.
- Velocidad de denominación: Velocidad con la que somos capaces de recuperar el nombre de objetos familiares de nuestra memoria a largo plazo. Se sabe que una baja velocidad de denominación se relaciona con la dislexia.

      3.      Consultarlo con profesores y equipo de orientación.
Ante estos casos es primordial hacer saber nuestras sospechas a los profesores del niño y contactar con el orientador o psicólogo del centro escolar. Ante el primer indicio. Esto nos ayudará a confirmar o no nuestras sospechas, así como a conseguir el apoyo y adaptaciones en caso de que sean necesarias. Si no tuviésemos la suerte de contar con esos profesionales en el propio cole o no se lograse una respuesta satisfactoria, se debe asistir a un Centro Psicopedagógico, asociación o gabinete profesional donde podrán comprobar si vuestro peque padece o no los síntomas característicos de la dislexia y podrán orientarnos en cómo procederán en su intervención y cómo debemos actuar desde casa.
Un diagnóstico preciso de dislexia no puede realizarse hasta al menos 2º o 4º de Educación Primaria, cuando el aprendizaje de la lectura y escritura comienza a ser más estable. Su diagnóstico se basará en la observación de una gran diferencia entre sus capacidades generales (las cuales deben encontrarse dentro de la normalidad) y su capacidad lectora.

      4.      Actuar se diagnostique o no.
Es posible que desde nuestra primera sospecha de dislexia hasta que se confirme el diagnóstico pase mucho tiempo. Inicialmente por querer quitarle importancia a la situación (negar el problema), por valorar si es “tan serio” como para consultar a un profesional (si tienes dudas, es suficientemente serio), y porque un diagnóstico preciso no se puede realizar hasta que el niño esté al menos en 2º de Primaria... Lo que no podemos hacer mientras se confirma o no el diagnóstico “esperar a que madure y se le pase”, ya que son necesarias ayudas e intervención, y los mejores resultados se van a obtener a edades muy tempranas. Incluso aunque finalmente el pequeño no padezca dislexia, la ayuda profesional (y nuestra colaboración), habrán ayudado igualmente a mejorar su capacidad lectora. Nunca es negativo intervenir para mejorar.

      5.      Buscar tratamiento y adaptación.
Tenemos que ser conscientes de que no hay un protocolo estandarizado de intervención que sea útil para todas y cada una de las personas con dislexia. Nadie te va a poder decir: "Ante la dislexia hay que hacer esto". No. Cada niño tendrá problemas en unas tareas concretas que el profesional deberá evaluar para posteriormente intervenir sobre ellas. Por ello, el proceso a seguir siempre va a requerir una evaluación individualizada de cada niño para conocer con precisión cuáles son todas y cada una de sus dificultades respecto a la lectura y la escritura, en qué nivel se encuentra en cada habilidad, para, posteriormente, centrarnos en su tratamiento e intervención.
Mientras tanto, en el nivel escolar se requerirá una adaptación no significativa, lo que quiere decir que el niño tendrá los mismos objetivos y contenidos escolares que sus compañeros, pero su acceso a estos debe ser diferente (para evitar, por ejemplo, la dificultad que supone para un niño con dislexia estudiar historia aunque se le de genial esa asignatura, ya que se basa en la lectura del libro de texto). Para ello los profesores deberán estar informados sobre la dislexia y las adaptaciones escolares, algo que, desgraciadamente, no siempre ocurre.

      6.      Participar en el tratamiento desde casa.
Lo primero que tenemos que hacer como padres es normalizar la situación. Ayudarle a entender que él no es menos válido ni menos inteligente que el resto de sus compañeros. Ayudarle a entender que su dificultad afecta específicamente a la lectura, pero que trabajando con los profesionales que se encarguen de su intervención y nuestro apoyo tendrá el mismo éxito que los demás. Será muy positivo, si el niño está de acuerdo, explicarle al resto de sus compañeros su situación para lograr su comprensión y ayuda, en lugar de que la dislexia sea fuente de burlas innecesarias.

Realizar diversos ejercicios o tareas en casa junto a nuestros peques siempre será de ayuda, pero teniendo en cuenta que es muy importante armarse de paciencia, y que fallar muchas veces solo es un camino un poco más largo hacia el éxito.


Belén Tomé -  Psicóloga


Divertidas actividades para mejorar la escritura en personas con dislexia.

Como siempre, lo primero que tenemos que hacer ante un caso de dislexia o ante la presencia de dificultades en la lecto-escritura, es encontrar las dificultades concretas que presenta la persona, ya que, como en todas las cosas, cada persona con dislexia es un mundo. Una vez que tengamos una lista bien definida de dónde se cometen más errores (lo cual sabremos con la simple observación de su lectura y escritura, anotando los errores más frecuentes) ¡podremos empezar a trabajar y a ayudar por nuestra cuenta! Aquí os ayudaremos con algunas actividades muy amenas para mejorar la escritura de niños con dislexia.

Si los errores más frecuentes son la omisión de letras, la inversión, la sustitución de unas letras por otras en la escritura, podríamos comenzar con este juego que mejora la escritura de palabras. Si los errores más frecuentes son la unión y separación de palabras, con el juego que veremos aquí seguro que conseguimos mejorar un montón. Yo he utilizado este juego varias veces ¡y los niños escriben cada vez mejor!

Tenemos que tener en cuenta que empezaremos con frases cortitas, con palabras cortas y fáciles, que ya conozca el niño, para que al principio se puedan centrar sólo en separar bien las palabras. Poco a poco, irán haciendo la separación correcta casi sin tener que pensarlo, e iremos alargando tanto las frases como las palabras que las componen. Además, al mejorar la escritura, con la práctica ayudaremos a mejorar también la lectura.

Una vez hayamos pensado en varias frases fáciles y cortitas, las numeraremos (del 1 al 6, por ejemplo), y dejaremos que sea el propio niño quien elija por qué número quiere empezar, para que se sienta partícipe del juego, que vea que él también puede decidir en algo. Ahora le proponemos el juego para mejorar la escritura en personas con dislexia:

¡Vamos a jugar a detectives de palabras! Tenemos una lista de 6 frases, y nuestra misión va a ser encontrar todas las palabras que están escondidas en cada frase. ¿Tú crees que podremos? Estoy segura de que sí, ¡entre los dos lo conseguiremos! A continuación le pedimos al niño que comience diciendo un número de la lista (en este caso del 1 al 6), y seguimos los siguientes pasos:

-    Leemos la frase que el niño ha elegido sin que la vea escrita. Por ejemplo: “Me encanta salir con mis primos”.
-    Le decimos que coloque las manos encima de la mesa con los puños cerrados, y vamos estirando un dedo de su mano al nombrar cada palabra de la frase (cuando sepa hacerlo, dejamos que lo haga él solo, sin nuestra ayuda): En este caso tendremos que terminar con 6 dedos, ya que la frase tiene 6 palabras.
-   Representamos en un folio cada una de las palabras, por ejemplo, con una línea (sobre la cual luego tendremos que escribirla). En este caso dibujaremos 6 líneas sobre las que más adelante escribiremos cada una de las 6 palabras de la frase.
-     Nos aseguramos de que el niño sabe qué representa cada una de las líneas (que reconozca que cada línea es una palabra). Vamos señalando cada línea y pidiéndole que nombre la palabra que representa.
-    Le preguntamos qué palabra cree que va a ser más difícil de escribir de las que hemos encontrado en esa frase, y la marcamos con una crucecita para acordarnos luego de prestar más atención a la hora de escribirla. En este caso, podría ser primos, ya que tiene una sílaba trabada (PRI-mos).
-    Comenzamos por la primera línea: Le pedimos al niño que nombre la apalabra que representa, y dejamos que pase a escribirla, con el tiempo que necesite. Posteriormente, pasamos a la segunda palabra, dejando claro que son dos palabras separadas, y que, por lo tanto, se tienen que escribir separadas. Y así hasta terminar con toda la frase, prestando más atención a las palabras marcadas con una crucecita.
-  En las palabras marcadas con una crucecita podemos ayudarnos del juego para mejorar la escritura de palabras (con los cuadrados de cada sílaba y cuadraditos para cada letra). Este sería un  ejemplo del ejercicio:

Ejercicios dislexia

Una manera de hacerlo más divertido es seleccionar frases que tengan sentido y otras que no (como “los elefantes son rosas” o “me pongo los zapatos en las orejas”), para que los niños tengan que decidir, además, si las oraciones son reales. Además, de hacer que los niños se diviertan más, se sienten más competentes, ya que debido a que en la dislexia las dificultades sólo están en la lecto-escritura, les será una tarea muy fácil decidir si la frase que les leamos tiene sentido o no, y se sentirán mucho más autoeficaces al acertar siempre.

Los pasos que no sepa hacer él solo desde el principio los haremos nosotros, pero en cuanto veamos que el niño puede hacer algo por sí mismo, retiraremos nuestra ayuda (cuantas menos ayudas le demos mejor). El objetivo final es que piense en dónde empieza y termina cada palabra sin necesitar siquiera las líneas, aunque para esto necesitaremos varios días de práctica.

¿Qué tal os ha ido a vosotros? ¡Me encantaría saber si os ha servido de tanta ayuda como a mí!


Belén Tomé - Psicóloga


¿Por qué es importante saber si tienes dislexia?

Últimamente se está difundiendo mucha información sobre la dislexia, y está empezando a ser un tema de interés, a diferencia del completo desconocimiento (con su consecuente indiferencia) que había años atrás. Pero, ¿por qué tanto revuelo? ¿Por qué están apareciendo tantos “test para saber si tienes dislexia”? ¿Por qué tantos “test para saber si tu hijo es disléxico? Este boom con el diagnóstico de la dislexia puede deberse a su importancia en la vida cotidiana de quien la padece, y a la posibilidad de evitar estas implicaciones con una intervención temprana.

Para los despistados: La dislexia consiste en una dificultad específica para aprender a leer (y normalmente también a escribir). Y aquí tenemos que fijarnos en la palabra “específica”, es decir, que el problema está solo en la lecto-escritura. Y entonces, ¿por qué es tan importante ese diagnóstico de dislexia o dificultades en la lecto-escritura? Precisamente porque las dificultades seguirán siendo específicas solo al principio, en los primeros años. Por eso, cuanto antes nos demos cuenta y hagamos algo, mejor.

EjerciciosDislexiaCuando comienza el aprendizaje de la lectura y la escritura se estudian las letras, las sílabas, palabras… Luego breves lecturas con palabras simples, para que puedan centrarse en entender el texto en lugar de en descifrar las palabras. Si alguien se ha quedado atrás podrá compensar su déficit y lograr la comprensión lectora gracias a que no necesitará mucho esfuerzo para descifrar esas palabras y que el significado del texto es simple. Sin embargo, poco a poco los textos se van complicando, con palabras cada vez menos conocidas, y significados más complejos. Esto hace que centren todas sus capacidades en descifrar las palabras y entenderlas, complicando el encontrar un sentido a lo leído.
Posteriormente, el resto de asignaturas emplean este tipo de textos, complejos, para el aprendizaje de otras materias. Por ejemplo, los problemas de matemáticas cada vez tendrán enunciados más largos y difíciles, lo que puede hacer que el niño se centre en intentar descifrar las palabras y olvide lo que le están pidiendo. Por ello, no sabrá qué operaciones matemáticas ha de realizar, aunque sepa hacerlas a la perfección.

Además, sólo se aprende a leer leyendo y debido a que, en muchas ocasiones, lo único que los niños con dificultades de lectura o dislexia consiguen al enfrentarse a textos tan complejos es frustración, tratarán de evitar la lectura, lo que termina aumentando sus dificultades.

Esto es llamado el “efecto bola de nieve”, porque se asemeja a si dejamos caer una bola de nieve en lo alto de una montaña, que por mucho que al principio sea muy pequeña (las dificultades estén centradas en la lectura), a medida que rueda irá cogiendo más y más nieve, haciéndose cada vez más grande (las implicaciones serán cada vez serán mayores).

Por todo esto, vemos la importancia de un diagnóstico temprano, cuanto antes mejor, para lograr una intervención que se adapte a las necesidades de cada niño, evitando que las dificultades empañen el resto de las capacidades intactas de los pequeños. En caso de que os sentáis identificados y busquéis cómo mejorar la comprensión lectora, aquí podemos encontrar algunos truquillos más.
Ante todo, no aceptemos un “es que el niño no se esfuerza”, cuando sabemos perfectamente que sí lo hace. ¡Seguiremos trabajando!


Belén Tomé - Psicóloga


11 curiosidades de las personas disléxicas ¿Cuánto sabes sobre la dislexia?

Ser disléxico también tiene ventajas. Aquí encontrarás 11 curiosidades de las personas con dislexia que seguro que no sabías:


1- Los disléxicos tienen más capacidad de visualización: 

En los disléxicos el pensamiento en imágenes es de 400 a 2000 veces más rápido que el pensamiento verbal, y no sólo eso, también es más completo y profundo, ya que una imagen siempre se ajustará más fácilmente o lo que quiera expresar o significar una palabra.

2- Muchos genios han sido disléxicos

Hay un gran número de mentes destacadas en distintas materias que han tenido dislexia. Desde científicos como Albert Einstein y Thomas Edison, a artistas como Leonardo Da Vinci o Walt Disney. No fueron genios superando su incapacidad, lo fueron gracias a ella, así que en ocasiones la dislexia puede ser un talento que se manifiesta de menor o mayor manera en la gente.

3- Los disléxicos pueden ser más intuitivos que otras personas: 

Las personas que razonan de forma visual pueden darte la respuesta de ejercicios matemáticos sin llegar a usar ni lápiz ni papel, y los resuelven sin la necesidad de seguir el proceso convencional. Einstein llegó hasta la teoría de la relatividad súbitamente, como si fuese una intuición cuando en realidad es una forma muy desarrollada de razonamiento que para otros es muy difícil de entender.

4- Las personas con dislexia son más curiosas que los demás: 

El pensamiento de los disléxicos usa todos los sentidos para conocer el entorno y funciona con más rapidez que el de otras personas, lo que provoca que los que quienes tienen dislexia tengan más curiosidad por lo que ocurre a su alrededor. Si esta habilidad no se inhibe desde el exterior, puede llegar a producir una gran capacidad creativa.

5-  Puedes ser disléxico en un idioma y en otro no: 

Este es un caso muy curioso y no suele darse muy a menudo, pero algunas personas bilingües han demostrado tener síntomas de dislexia en uno de los idiomas que dominan, mientras que en el otro no tienen ningún problema para leer y escribir. ¡Qué suerte! este es el estudio.

6-  La dislexia se debe a ciertas anormalidades neurológicas que pueden ser tratadas: 

Las redes de conexiones neuronales que conforman los circuitos lingüísticos no están ordenadas correctamente. Los errores neuronales se presentan en los lóbulos temporal, parietal y frontal izquierdo de cerebro, actualmente existen programas de ejercicios clínicos para tratar la dislexia que permiten estimular los módulos cerebrales dañados. Yo suelo utilizar CogniFit en la intervención y la verdad es que se nota cómo los peques mejoran sus destrezas, prometo escribir en breve un post dedicado este programa.


7-  La dislexia no está relacionada con la inteligencia: 

Las personas que padecen dislexia no son menos inteligentes, simplemente tienen una disfunción estructural en una determinada red nerviosa, en un determinado módulo independiente, que les impide procesar la información y acceder a ella normalmente. Este déficit en las conexiones neuronales que procesan el lenguaje afecta sistemáticamente al aprendizaje porque dificulta la lectura, escritura y en general, la decodificación fluida de cualquier símbolo.


8-  Las personas afectadas por dislexia presentan menores niveles educacionales y mayor tasa de desempleo: 

Es paradójico que la dislexia no esté ligada a la inteligencia, en cambio estudios demuestran que sí está asociada al fracaso escolar y a mayores tasas de desempleo. Muchas veces esta patología sigue confundiéndose en el cole con falta de esfuerzo o de interés. Cuando un alumno no obtiene buenos resultados en el aula, lo más cómodo es pensar que es porque no se esfuerza, porque es vago, inmaduro, porque no quiere trabajar en casa, o porque no le interesa estudiar.  Y aún más grave si cabe, esta dificultad también se puede atribuir a una falta de capacidad, o dicho más vulgarmente, a que el niño “es tonto”.
Apenas existen implantadas estrategias de detección precoz durante el proceso escolar, de modo que es probable que el sistema haya conducido a muchas personas con dislexia a creerse a que son menos válidos que el resto, peores estudiantes y menos inteligentes. 

9-  Más del 40% de los alumnos que abandonan la escuela sufre dislexia: 

Un dato bastante curioso y triste, sobre todo, teniendo en cuenta que este estudio publicado por Eurostat determina que España tiene el índice de abandono escolar más alto de toda la UE.  ¡Un 21.9% de nuestros jóvenes abandona el colegio! (Este porcentaje duplica la media Europea 11,1%). Si se implementasen estrategias de detección precoz de la dislexia en el aula. ¡Podría reducirse el abandono escolar nada menos que un 40%! 


10-  Hay investigaciones que afirman que el 30% - 48% de los presos ¡Padece dislexia!:

Hay estudios que afirman que la dislexia es una patología bastante común entre los delincuentes, los porcentajes de prevalencia varían dependiendo de la investigación, pero se determina que alrededor del 30%-48% de los presos ¡Es disléxico! ¿Y esto a qué puede deberse? Ya hemos hablado antes de que el sistema de educación actual puede conducir a muchos niños con dislexia a creerse menos válidos, menos inteligentes y más torpes que el resto. Una vida llena de fracasos, incomprensión, estrés y esfuerzo no recompensado puede determinar nuestra etapa adulta de forma crucial. 

Y para terminar la lista, una ventaja bastante curiosa de las personas con dislexia ¡Que me ha encantado!

11-  Existen investigaciones que afirman que el 40% de los ricos ¡Son disléxicos!: 

Una curiosa investigación publicada por el grupo Tulip Financial Research y publicada en el dominical ‘The Sunday Times’ determina que para ser rico no tienes por qué ser disléxico, pero que sin duda, ser disléxico ayuda. ¿Cómo es posible? Muy fácil esto es debido a que las personas con dislexia se enfrentan a muchas dificultades a lo largo de su infancia y quién logra sobreponerse a ellas y desarrollar estrategias de pensamiento alternativas puede convertirse en una mente brillante. Así que ya sabéis, no dejéis de practicar estos ejercicios y juegos para superar la dislexia. :-)

Esta es una pequeña lista de cositas interesantes sobre la dislexia, si quieres añadir alguna curiosidad o ventaja, por favor, envíamela. ¡Será fantástico conocerla y añadirla a esta lista!
Curiosidades de dislexia - ventajas de las personas con dislexia




Mi hijo tiene dislexia ¿Qué puedo hacer?

Es cierto, la dislexia puede suponer una dificultad importante para nuestros hijos. Muchas familias, y lo que es peor, muchos educadores consideran que el trastorno afecta únicamente a la lectura-escritura. Pero no, no es sólo eso, desgraciadamente, con el tiempo y sin una buena intervención, la dislexia también repercute en el aprendizaje, la forma en la que los pequeños se relacionan con otros y hacen amigos. No pretendo ser alarmista (ni mucho menos) pero si, es importante que demos a esta disfunción la importancia que merece porque, al fin y al cabo, puede determinar el desarrollo de nuestro hijo.

Mi hijo tiene dislexia. ¿Cómo le ayudo?
Foto: PRO55Laney69 
A estas alturas ya habrás escuchado que la dislexia es uno de los resortes para el fracaso escolar y lo que es peor, una fuente de falta de autoestima y ansiedad que si no atajamos de raíz puede repercutir en su vida adulta… ¡Pero que no se nos venga el mundo encima! Mantengamos la calma. Con ganas y un poquito de paciencia nos sobrepondremos a este trastorno bastante común, que afecta a más del 10% de la población (¡siempre es bueno saber que no estamos solos!).
Sin embargo, estamos de enhorabuena. Hoy en día hay muchísima información y disponemos de programas magníficos que pueden ayudarnos a ayudar a nuestros peques.


¿Pero, hay tanta información que de qué me fío? ¿Por qué empiezo?

  • En el desarrollo de la dislexia si hay una fase fundamental, es la detección. Cuanto antes seamos conscientes del problema, más oportunidades tendremos de superarlo. Y, desgraciadamente, la mayoría de las escuelas no están preparadas para ello. De hecho, muchas veces, si nuestro hijo no aprende al mismo ritmo que el resto de sus compañeros, los profesores pueden asociarlo a inmadurez, despiste, falta de concentración… En fin, ¡Padres al poder! Los primeros síntomas pueden percibirse a los 3 años ¿Quieres saber cómo detectar la dislexia? aquí encontrarás una página bastante interesante. 
  • Sospechar que nuestro hijo padece dislexia no es una certeza. Acude a un profesional. Que, además de diagnosticarla, te dará magníficos consejos que te ayudarán a estimular su aprendizaje. Ah, y si tu hijo tiene dislexia, es probable que alguno de los padres también la padezca. Si no lo sabíais seguramente ahora empecéis a atar muchos cabos.
    Mi hijo tiene dislexia. ¿Qué puedo hacer?
    Foto: Miloš Marković 
  • Es importante que hablemos con los profesores para que entiendan el problema y puedan motivar a nuestro pequeño. Los niños con dislexia no aprenden de la misma manera, necesitan refuerzos visuales o auditivos para trabajar los contenidos. 
  • Los profesores y profesionales pueden ayudar, pero gran parte del trabajo va a ser en casa. Contigo a su lado apoyándole. Transmítele inquietudes, ganas de aprender, asegúrate de que entiende tus explicaciones y de que trabaja 
  • Una herramienta que es fundamental tener en cuenta es el programa de estimulación cerebral para niños con dislexia de CogniFit . Ha sido creado por psicólogos y neurólogos y los resultados sorprenden bastante. Conozco varios casos de niños que lo están usando o lo han usado y los papis están encantados. Además es súper asequible (creo que ronda los 17€). En varias asociaciones y colegios especializados para niños con dislexia lo utilizan
  • Es muy positivo que celebremos sus logros y capacidad de superación. Elógiale, resta importancia a los fallos y dásela al esfuerzo. De esta manera conseguiremos que se valoren. Porque lo peor que puede sucederle a un niño con dislexia es que sus padres o los profesores le espeten un “no te enteras”, o “lo que pasa es que no pones interés”, o “tus hermanos sacan mejores notas”. Esto puede afectar a su autoestima y autovaloración, y lo que no queremos es que el niño se sienta una causa perdida, o incapaz de afrontar lo que le exigen. Total, soy “tonto”, ¿para qué esforzarme? 
  • Que nuestros hijos sean conscientes del problema, pero…. No tanto. Seamos realistas, son chavales normales y corrientes, y créeme, si pueden escaquearse lo van a hacer. Algunos de ellos tratan de amarrarse a su problema cual clavo ardiendo para no dar palo al agua y librarse de cualquier tarea. En serio, son disléxicos, pero no tontos. Es importante mantener una rutina y plan de estudio.
Todos somos humanos y a veces nuestra paciencia toca techo. Esto es normal y frecuente, pero mantengamos el humor. ¡Tú puedes!  

Mi hijo tiene dislexia. Claves para ayudarle en casa