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¿Cómo puedo ayudar a mi hijo con dislexia?

Encontrarse ante una situación de dificultad de aprendizaje de la lectura o escritura supone, en muchos casos, estar desorientado. No suele ser algo que entre en los planes, no se prevé. Por ello, inicialmente es difícil saber cómo actuar, qué pasos seguir. Lo primordial es tener en cuenta que durante el aprendizaje de la lecto-escritura cada niño lleva un ritmo, y eso no implica necesariamente que por ser más lento vaya a tener dislexia.

EjerciciosDislexiaSin embargo, sea o no dislexia el diagnóstico final, ante estos casos lo más recomendable siempre es NO ignorarlo. El diagnóstico definitivo de la dislexia puede demorarse incluso varios cursos (al menos hasta 2º o 3º de primaria, cuando la lectura debería estar interiorizada), y el mejor momento para intervenir sobre las dificultades de aprendizaje de la lectura son las edades más tempranas. Si finalmente la dislexia se confirma, habremos aprovechado la mejor época para intervenir, y, en caso de que no lo sea, sólo habremos colaborado a mejorar la lecto-escritura. Aquí tenéis algunas orientaciones que podéis seguir si os encontráis ante un caso similar a este y no sabéis cómo reaccionar ni qué podéis hacer.

Desde casa no sólo nos tendremos que resignar a mirar cómo avanza o no nuestro hijo en la lectura y escritura. Tenemos la opción de colaborar codo con codo con nuestro peque, y ayudarle en lo que podamos, que vea que estamos de su lado. Actualmente la intervención se centra sobre el fomento de la conciencia fonológica. En caso de que finalmente se confirme el diagnóstico de dislexia en nuestro peque, acudirá a algún tipo de intervención en el cole o en otro centro, y podremos hablar con ellos y pedir orientación sobre qué podemos hacer desde casa, ya que serán específicas para sus dificultades concretas.

Aquí os propongo algunas ideas que se centran en la mejora de la conciencia fonológica y ayudan a mejorar así el nivel de lectura, tanto de personas con dislexia como sin ella. Lo más básico y primero que el peque tiene que lograr es aprender a identificar las sílabas o golpes de voz y trabajar con ellas.

-   Segmentación en sílabas: La actividad más sencilla y la primera que debe aprenderse es reconocer cada sílaba que tiene una palabra. Para ello, tendremos una serie de palabras preparadas en tarjetitas individuales (inicialmente palabras cortitas y sencillas y luego aumentando su dificultad). En cada tarjeta el peque deberá romper cada palabra en sus sílabas. Inicialmente, si le cuesta, le ayudaremos dando un golpe en la mesa por cada sílaba. Luego será él quien de los golpes para que le ayuden, hasta que finalmente no le haga falta ninguna ayuda. Ejemplo: “Caracol” sería “ca-ra-col”.

-    Omitir una sílaba: Esta tarea implica, además de reconocer cada sílaba, la memoria de trabajo, es decir, la capacidad de operar con ellas. Para ello, con cada tarjeta el peque deberá eliminar la sílaba de la palabra que le digamos. Si, por ejemplo, con la palabra “caracol”, le pedimos que elimine la segunda sílaba, el resultado sería “ca-col”.

-   Sustituir una sílaba: Es una variación del ejercicio anterior. Su tarea será que en cada palabra tendrá que sustituir la sílaba que le indiquemos por otra. Un ejemplo sería que cambie la segunda sílaba de la palabra “caracol” por “si”, y el resultado sería “ca-si-col”.

-   Encontrar la sílaba común: En este caso tendremos dos palabras que tengan una sílaba en común. Se las leeremos al peque, quien tendrá que encontrar esa parte de la palabra que suena igual en las dos. Por ejemplo, con la palabra “caracol” y la palabra “colmena”, la sílaba común es “col”.

-   Ordenar las sílabas: En este caso habremos escrito cada sílaba en un pedacito de papel, y se las daremos al niño sin que estén en orden. Lo que tendrá que hacer será reordenarlas para conseguir formar una palabra con sentido. Por ejemplo, habría que formar la palabra “caracol” con las sílabas “col”, “ra” y “ca”.


Espero que estas actividades os hayan sido de ayuda para tener más ideas de cómo podéis ayudar a vuestros peques desde casa. Como siempre, ¡armaros de paciencia y a aprender jugando y compartiendo tiempo con ellos!


Belén Tomé - Psicóloga


Creo que mi hijo tiene dislexia ¿Qué tengo que hacer?

Son muchísimos los casos de padres preocupados, sospechando que su hijo tiene dislexia o algún tipo de dificultad en el colegio, preguntándose qué es lo que tienen que hacer.

Percibir que tu hijo no rinde en clase a pesar de esforzarse mucho, o que empieza a rechazar actividades relacionadas con la lectura porque no consigue resultados por mucho empeño que le ponga puede hacernos sospechar que nuestro peque tiene dislexia.

Si nos encontramos ante una situación similar cabe preguntarnos ¿Qué debo hacer? ¿Cuáles son los pasos a seguir? Aquí os propongo una guía orientativa, pero lo más importante es que no ignoréis el problema ni penséis que se solucionará solo, ya que en muchas ocasiones no es así y solo conseguiremos frustrarnos y fomentar una baja autoestima en nuestro peque.

      1.      Estar informados.
EjerciciosDislexiaLa dislexia NO es una sentencia que va a condicionar tu vida al fracaso. NO significa que seas poco inteligente. NO quiere decir que no sirvas para estudiar y no puedas tener un buen trabajo. La dislexia implica una dificultad ESPECÍFICA para aprender a leer y escribir. Esa persona es perfectamente normal, pero que su capacidad para aprender a leer y escribir está por debajo de que lo que se esperaría por su inteligencia, la cual NO es inferior a la de sus compañeros que sí saben leer (de hecho muchísimas personas con dislexia son muy inteligentes y logran un gran éxito).  Es decir, sólo le cuesta la lectura y la escritura. Sin embargo, también debemos ser conscientes de que muchas asignaturas basan su aprendizaje en libros de texto que requieren de su lectura para su aprendizaje (historia, lengua…), por lo que, si no se actúa, esta dificultad acabará afectando también en otras áreas.


      2.      Conocer las posibles señales de alerta.
Hay indicadores muy diversos, aunque también niños sin dislexia pueden presentar alguna de estas características, por lo que estas señales no deben tomarse como una confirmación absoluta. Las más relevantes y frecuentes son las siguientes:
-  Conocer el nombre de las letras.
- Conciencia fonológica: Ser capaz de reconocer cada sonido del que las palabras están formadas. Es necesario para ser capaces de transcribir cada letra a su sonido (lectura), y cada sonido a una letra (escritura). Presentar muchas omisiones (“atata” en lugar de “patata”), inversiones (“soaf” en lugar de “sofá”) o sustituciones (“tando” en lugar de “mando”) son algunos ejemplos. Es diferente si nos encontramos ante muchas faltas de ortografía (h, v/b, g/j…) ya que, aunque se representan con diferentes letras, su sonido es el mismo. En este enlace tenéis mucha más info sobre la conciencia fonológica.
- Memoria de trabajo: Es la capacidad de almacenar y manipular información en nuestra memoria. Para escribir una palabra debemos descomponerla en sílabas (ta-za), tomar la primera sílaba (ta), y descomponerla en los sonidos de sus letras (t-a), para recordar la forma en la que se escribía la primera (t), luego la segunda (a), luego pasar a la siguiente sílaba (za), etc.
- Velocidad de denominación: Velocidad con la que somos capaces de recuperar el nombre de objetos familiares de nuestra memoria a largo plazo. Se sabe que una baja velocidad de denominación se relaciona con la dislexia.

      3.      Consultarlo con profesores y equipo de orientación.
Ante estos casos es primordial hacer saber nuestras sospechas a los profesores del niño y contactar con el orientador o psicólogo del centro escolar. Ante el primer indicio. Esto nos ayudará a confirmar o no nuestras sospechas, así como a conseguir el apoyo y adaptaciones en caso de que sean necesarias. Si no tuviésemos la suerte de contar con esos profesionales en el propio cole o no se lograse una respuesta satisfactoria, se debe asistir a un Centro Psicopedagógico, asociación o gabinete profesional donde podrán comprobar si vuestro peque padece o no los síntomas característicos de la dislexia y podrán orientarnos en cómo procederán en su intervención y cómo debemos actuar desde casa.
Un diagnóstico preciso de dislexia no puede realizarse hasta al menos 2º o 4º de Educación Primaria, cuando el aprendizaje de la lectura y escritura comienza a ser más estable. Su diagnóstico se basará en la observación de una gran diferencia entre sus capacidades generales (las cuales deben encontrarse dentro de la normalidad) y su capacidad lectora.

      4.      Actuar se diagnostique o no.
Es posible que desde nuestra primera sospecha de dislexia hasta que se confirme el diagnóstico pase mucho tiempo. Inicialmente por querer quitarle importancia a la situación (negar el problema), por valorar si es “tan serio” como para consultar a un profesional (si tienes dudas, es suficientemente serio), y porque un diagnóstico preciso no se puede realizar hasta que el niño esté al menos en 2º de Primaria... Lo que no podemos hacer mientras se confirma o no el diagnóstico “esperar a que madure y se le pase”, ya que son necesarias ayudas e intervención, y los mejores resultados se van a obtener a edades muy tempranas. Incluso aunque finalmente el pequeño no padezca dislexia, la ayuda profesional (y nuestra colaboración), habrán ayudado igualmente a mejorar su capacidad lectora. Nunca es negativo intervenir para mejorar.

      5.      Buscar tratamiento y adaptación.
Tenemos que ser conscientes de que no hay un protocolo estandarizado de intervención que sea útil para todas y cada una de las personas con dislexia. Nadie te va a poder decir: "Ante la dislexia hay que hacer esto". No. Cada niño tendrá problemas en unas tareas concretas que el profesional deberá evaluar para posteriormente intervenir sobre ellas. Por ello, el proceso a seguir siempre va a requerir una evaluación individualizada de cada niño para conocer con precisión cuáles son todas y cada una de sus dificultades respecto a la lectura y la escritura, en qué nivel se encuentra en cada habilidad, para, posteriormente, centrarnos en su tratamiento e intervención.
Mientras tanto, en el nivel escolar se requerirá una adaptación no significativa, lo que quiere decir que el niño tendrá los mismos objetivos y contenidos escolares que sus compañeros, pero su acceso a estos debe ser diferente (para evitar, por ejemplo, la dificultad que supone para un niño con dislexia estudiar historia aunque se le de genial esa asignatura, ya que se basa en la lectura del libro de texto). Para ello los profesores deberán estar informados sobre la dislexia y las adaptaciones escolares, algo que, desgraciadamente, no siempre ocurre.

      6.      Participar en el tratamiento desde casa.
Lo primero que tenemos que hacer como padres es normalizar la situación. Ayudarle a entender que él no es menos válido ni menos inteligente que el resto de sus compañeros. Ayudarle a entender que su dificultad afecta específicamente a la lectura, pero que trabajando con los profesionales que se encarguen de su intervención y nuestro apoyo tendrá el mismo éxito que los demás. Será muy positivo, si el niño está de acuerdo, explicarle al resto de sus compañeros su situación para lograr su comprensión y ayuda, en lugar de que la dislexia sea fuente de burlas innecesarias.

Realizar diversos ejercicios o tareas en casa junto a nuestros peques siempre será de ayuda, pero teniendo en cuenta que es muy importante armarse de paciencia, y que fallar muchas veces solo es un camino un poco más largo hacia el éxito.


Belén Tomé -  Psicóloga


Juegos para mejorar la escritura en niños con dislexia

Al comenzar el aprendizaje de la lectura y la escritura es muy frecuente que se produzcan diversos errores. Hay muchos ejercicios que podemos realizar desde casa para tratar de solucionarlos y fomentar su aprendizaje. Realizar divertidos ejercicios con nuestros pequeños puede ser beneficioso tanto si sospechamos que pueden tener dislexia, así como simplemente para fomentar un aprendizaje efectivo. No es necesario que se confirme un diagnóstico de dislexia o dificultad de aprendizaje de la lecto-escritura para trabajar con nuestros peques.

Algo que debemos tener en cuenta es tratar de solucionar las dificultades que se presenten tan pronto como sea posible, para mantener el ritmo de aprendizaje acorde con el del resto de la clase. En caso de que las dificultades se presenten y no se solucionen o se trabajen, éstas no irán a mejor, sino que se irán acumulando. Inicialmente serán pocas la tareas de la lectura que se realizarán (como reconocimiento de letras, de su sonido, de sílabas…), pero poco a poco se irán aumentando las actividades a realizar (lectura de palabras, de textos, comprensión lectora…). Si no superamos las dificultades en las tareas básicas, tampoco desarrollaremos adecuadamente los siguientes requisitos, y cuanto más tardemos en trabajarlo más problemas a tratar encontraremos.

Lo primero que tenemos que hacer es identificar la dificultad concreta que tiene el niño, y adaptar el ejercicio a esa dificultad. Uno de los primeros problemas que encontramos cuando comienza el aprendizaje de la escritura es que omita alguna letra, confunda una letra con otra, o que invierta dos letras. Para ello, una divertida actividad que podemos hacer en casa con nuestro peque sería jugar a los detectives de letras, para lo cual emplearemos las letras que sabemos que al peque le cuestan más (como palabras con m y n si sabemos que las confunde). También es una dificultad muy frecuente que se unan o fragmenten palabras al escribir una frase, para lo cual podemos jugar a detectives de palabras.

Otra opción muy eficaz para que el niño adquiera la conciencia de dónde empieza y termina cada palabra consiste en preparar una serie de frases que escribiremos con todas las palabras unidas. La tarea del niño con dislexia, o que presente una dificultad específica en esta actividad, será separar cada palabra de la anterior con una rayita vertical. Es recomendable que inicialmente las oraciones que le propongamos al peque sean muy sencillitas, para que lo haga correctamente y se sienta competente en la tarea. Posteriormente iremos alargando las frases y poniendo palabras menos conocidas. También es muy importante que le felicitemos siempre que lo haga bien y que no perdamos la paciencia ni lo regañemos cuando falle. Tenemos que recordar que no es falta de interés ni falta de atención, sino que realmente presenta una dificultad específica que escapa a su control y le requiere más esfuerzo que a los demás. Tenemos que ponernos en sus zapatos para darles el mayor apoyo y comprensión.

Soyalto  -  Soy/alto
MellamoJuan  -  Me/llamo/Juan
Tengounperro  - Tengo/un/perro
Megustajugaraltenis  -  Me/gusta/jugar/al/tenis
Tengodoshermanosmayores  -  Tengo/dos/hermanos/mayores
Cuandosalgodeclasejuegoenelparque  -  Cuando/salgo/de/clase/juego/en/el/parque


Belén Tomé  -  Psicóloga

El poder de tus palabras en el rendimiento de niños con dislexia.

Estoy segura de que, si haces un poco de memoria, puedes encontrar alguna cosa que nunca has llegado a hacer porque alguien (o todo el mundo) dijo que no lo conseguirías, o que era algo imposible. Por ejemplo, no haber llegado a comenzar siquiera esa dieta que siempre pospones, no haber echado el curriculum en ese puesto de trabajo para el que había tantísimos aspirantes, no haber tratado de arreglar ese mueble de casa… Porque alguien te dijo que no podrías, que no valías, que era imposible.
Cuando llegamos a creer firmemente que, hagamos lo que hagamos, independientemente de todo el empeño que pongamos, no vamos a conseguir algo, simplemente no haremos ni el mínimo intento por lograrlo. Podemos pensar… ¿Para qué me voy a esforzar si igualmente no lo voy a conseguir?

Seguro que lo habéis escuchado alguna vez. Es ya famoso aquel proverbio que versa “Y como no sabía que era imposible, lo hizo”. Me parece muy apropiada esta historia que leí hace poco:

Había una vez dos niños que patinaban sobre una laguna helada. Era una tarde nublada y fría pero los niños jugaban sin preocupación. De pronto, el hielo se reventó y uno de los niños cayó al agua, quedando atrapado. El otro niño, viendo que su amigo se ahogaba bajo el hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró romper la capa helada, agarró a su amigo y lo salvó.
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaban cómo lo hizo, pues el hielo era muy grueso. “Es imposible que haya podido romperlo con esa piedra y sus manos tan pequeñas”, afirmaba.
En ese momento apareció un anciano y dijo:
   - Yo sé cómo lo hizo.
   - ¿Cómo?
   - No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

El nombre para este suceso es el Efecto Pigmalión. Consiste en que las creencias que una persona tiene sobre otra pueden llegar a hacerse realidad. Pueden llegar a afectar a la conducta, y en consecuencia, al rendimiento de esa persona. Es como una Profecía Autocumplida, porque somos nosotros mismos quienes permitimos que ésta se cumpla. Esas expectativas que alguien tiene sobre nosotros nos incitan a actuar de manera que esa creencia se vuelva cierta.

EjerciciosDislexiaHace muchos años, Rosenthal y Jacobson realizaron un estudio súper interesante sobre este tema. Hicieron creer a los profesores de un colegio que determinados alumnos, elegidos aleatoriamente, eran los más inteligentes y capacitados de la clase. Les dijeron que habían obtenido una puntuación elevadísima en un test, que eran superdotados, cuando, en realidad, sus resultados eran similares a los del resto de alumnos. La consecuencia fue que, efectivamente, a final de curso, al valorar sus resultados académicos, consiguieron mucho mejores resultados escolares y mejores calificaciones en los exámenes. ¿Cómo podemos explicar esto? Gracias a la profecía autocumplida o Efecto Pigmalión que llevaron a cabo los profesores. Su expectativa era que esos alumnos obtuvieran mejor rendimiento y calificaciones, de manera que, inconscientemente, se esforzaron más en solventar sus dudas, les hicieron creer en sí mismos, y estimularon en mayor medida su aprendizaje.

Nos esforzamos mucho por educar a nuestros hijos lo mejor posible. Les decimos lo que está bien y lo que está mal, tratamos de enseñarles a que respeten a los demás, a que se esfuercen… Pero tenemos que tener en cuenta que también le transmitimos las expectativas que tenemos sobre ellos. Si creemos en nuestros pequeños, ellos también creerán en sí mismos, y será mucho más fácil alcanzar el éxito en aquello que se propongan. En este enlace tenéis mucha más información sobre lo importante que es el Efecto Pigmalión en nuestra vida cotidiana.

Hace poco encontré este vídeo, y me parece que narra a la perfección cómo nos puede jugar una mala pasada las expectativas que alguien tenga sobre nosotros. Pero también al revés, también puede darnos alas para conseguir lo que se quiera. Si tenemos un hijo con dificultades de aprendizaje o dislexia no se lo hagamos aún más difícil, confiemos en él y hagámoselo ver. No permitamos que se dé por vencido y mucho menos antes de intentarlo.


¡No tiréis la toalla, con esfuerzo todos podemos lograr aquello que nos propongamos!


Belén Tomé - Psicóloga


Comprensión lectora: Ejercicios y juegos para tratar la dislexia en niños de 3º- 4º de Primaria

Fomentar la lectura comprensiva o comprensión lectora a través de juegos y actividades divertidas es fundamental para ayudar a nuestros hijos con dislexia. Estos ejercicios que voy a proponeros hoy están indicados para niños de primaria. Especialmente para aquellos que están en segundo ciclo: 3º-4º de Primaria, que es cuando se les exige ser capaces de leer y entender correctamente los textos.
Ejercicios de comprensión lectora - Dislexia

Comprender aquello que leemos es imprescindible para poder llevar al día el resto de materias del cole, por eso, hoy quiero compartir con vosotros nuevos y entretenidos ejercicios que podéis practicar en casa. Estos ejercicios fomentarán la comprensión lectora de vuestros pequeños, permitiéndoles ir superando poco a poco las dificultades asociadas a la dislexia. Y lo que es más importante, ¡pasárselo en grande con vosotros!
Antes de empezar a explicar otra habilidad importantísima en la lectura comprensiva, tal vez nos haga falta revisar este ejercicio para mejorar la comprensión lectora, y que quienes aún no hayáis probado el juego, lo pongáis a prueba con vuestros peques. Seguro que después de ponerlo en práctica ¡Se empiezan a interesar por la lectura!

Pero antes, un poquito de teoría. Hoy quiero que nos centraremos sobre otro punto importante para una buena comprensión de los textos, y es la utilización de las características del texto para mejorar la comprensión.

Hay recursos que aparecen en los propios textos que pueden facilitarnos mucho la tarea de lectura. Uno de ellos sería el contexto lingüístico del texto, que nos puede ayudar en muchas ocasiones a comprender una palabra o una frase por asociación. Conocer de qué nos está hablando el resto del texto nos ayuda a identificar nuevas palabras. Vemos en el ejemplo siguiente la importancia del contexto lingüístico:
Dislexia. Ejercicios para mejorar el contexto lingúístico
-    ¿Qué es el contexto lingüístico? Toda aquella información de un texto concreto. Por ejemplo, de qué habla el párrafo anterior, es el contexto para entender de lo que estamos hablando en el siguiente. O qué palabras hay alrededor de otra palabra concreta en una oración. O en qué situación aparece ese texto (en clase, en un periódico, en un cuento...).
-    ¿Cuándo utilizamos el contexto lingüístico en la lectura? Quienes no tenemos dificultades en la lectura, leemos sin necesidad de pensar, y no damos tiempo a que este contexto lingüístico tenga efecto sobre nosotros, ya que somos muy rápidos leyendo.
En cambio, en niños con dislexia el contexto puede ayudar, y mucho, ayudando a los peques a dar sentido a palabras que se les hacen un poco más difíciles de entender (vemos la importancia de que el niño conozca algo del tema sobre el que está leyendo, para que el contexto le pueda ayudar a comprender).
Para entenderlo mejor, tanto quienes leen perfectamente, como quienes no tanto, utilizan estos recursos siempre, de manera inconsciente. Pero lo que les distingue es la rapidez del procesamiento de las palabras, que es más lento en los malos lectores, y les deja más tiempo para que el  contexto ayude.

Otro recurso muy importante es saber utilizar a nuestro favor la estructura del texto.
-   ¿Qué es la estructura del texto? La forma en que un texto está organizado. Incluye su título, la organización de sus ideas principales y cómo se relacionan entre sí.
-  ¿Cuándo utilizamos la estructura de un texto en la lectura? Quienes no tenemos dislexia sabemos (aunque lo sabemos sin pararnos a pensar en ello) que el título de un texto ya nos está dando una pista sobre qué tratará lo que vamos a leer. También sabemos qué información de lo que estamos leyendo es necesaria para entender el resto del texto. Y lo que es más importante, al saber reconocer qué información es más relevante, nos será más fácil hacer un resumen, y estudiar sólo lo relevante y no todo de memoria y sin entenderlo.
Ejercicio para aprender a estructurar un texto - Dislexia

Un ejercicio para mejorar la comprensión lectora podría ser preguntar siempre al niño con dislexia tras la lectura de un texto cuáles son las ideas principales que él ha entendido. Se puede empezar pidiéndole que diga el tema central de un texto (como preguntándole qué título le pondría), y cuando ya sepa hacerlo, que encuentre las ideas principales. Tiene que aprender a nombrar en primer lugar las ideas fundamentales, y después las que derivan de éstas (secundarias).

Por ejemplo, para ello podríamos utilizar incluso el juego de comprensión lectora que ya practicamos con ellos, con las notas escritas de la búsqueda del tesoro:
Ejercicios de comprensión lectora - Dislexia

Recordaremos la primera nota: “Hay una sorpresa en algún lugar de casa. Lee con un poco de atención y verás cómo lo encuentras: Lo primero que tienes que hacer para superar la misión es entrar en el salón y mirar debajo de los cojines del sofá”.
Lo siguiente que tendríamos que hacer sería preguntarle al niño qué título le pondría a ese texto. Tal vez nos diga “la búsqueda del tesoro”, o “busca lo escondido”, o muchísimas otras posibilidades. Lo importante es hacerle ver que el título refleja algo importante de lo que trata el texto.
Y en cuanto a la idea principal, ¿cuál es? En este caso es la que aparece en la primera línea. Le podemos ayudar preguntándole “¿qué es lo que ves tú más importante en toda esta nota?”, y hacerle entender que lo principal, de lo que se derivan todas las demás ideas, es que ¡¡hay una sorpresa en algún lugar de la casa!!
Si ya hemos dominado todo lo anterior, incluso podemos preguntarle por las ideas secundarias, que sería dónde está escondida aquella sorpresa.

También se puede hacer otro juego para que el niño tenga más interés. Por ejemplo, escribimos un texto simple (y cada vez serán más difíciles) sobre un tema que interese al niño. Después, cortamos ese texto en dos, y le pedimos que diga qué parte del texto él pondría antes, o sea, que lo ordene como si fuese un puzle. Cuando vaya aprendiendo a hacerlo, podríamos cortar el texto en tres, y más adelante en cuatro.

Para este puzle, podríamos cortar un texto en estos dos apartados:
-       Las manzanas son una fruta comestible: Este fragmento debería ser colocado por el niño en primer lugar, ya que introduce el tema principal del texto (o como hemos dicho antes lo que podría ser el título: las manzanas).
-   Además, hay muchos tipos de manzanas, pueden ser verdes, rojas, grandes, pequeñas… Este fragmento debería ser colocado justo después del anterior, ya que especifica las diferentes ideas secundarias de la idea principal, o sea, los diferentes tipos de manzanas.

Ejercicios y actividades de comprensión lectora - Dislexia
Y cómo no, una vez que el peque vaya mejorando en la comprensión lectora, sería de lo más interesante que cada pista para el juego del tesoro estuviese dividida en un par de piezas de un puzle, y tuviese que juntarlas para encontrar la siguiente. Y como ésta, ¡todas las opciones que se os ocurran!
¿Qué os parecen las nuevas ideas? Seguro que cada día que practicáis con ellos les cuesta un poquito menos y se interesan un poquito más.