Actividades para mejorar la conciencia fonológica y la lectura

Un factor que ha sido más que demostrado a lo largo de los últimos años de investigación sobre la dislexia es la relación que mantiene con la conciencia fonológica. De hecho se ha comprobado que un menor nivel de conciencia fonológica está relacionado con una peor ejecución en la lectura, y, por lo tanto, también con la dislexia.

Para quien aún no lo tenga muy claro, la conciencia fonológica es la capacidad que tenemos de reconocer y poder manipular las unidades de sonido por las que se componen las palabras. Esto incluye por ejemplo las sílabas, aunque la unidad de más relevancia a la hora de influir en la lectura es la capacidad de trabajar con los sonidos de las letras, llamados fonemas. Para quien quiera saber un poco más sobre esta relación, os dejo este enlace sobre la relación entre la habilidad lectora y la conciencia fonológica.

Estas conclusiones son importantes y esperanzadoras para quienes tienen dislexia, ya que supone que si se mejora uno de los factores relacionados con la habilidad lectora, en consecuencia, se mejorará también la propia lectura. Por esta razón muchos de los métodos para trabajar con peques con dislexia se centran en realizar ejercicios de conciencia fonológica. ¿Y qué podemos hacer nosotros? Aprovechar estos descubrimientos para tratar de ayudar también desde casa. Hay muchísimos ejercicios y juegos que podemos realizar con nuestros peques que se centran en mejorar la conciencia fonológica. Algunos ejemplos son juegos de toda la vida, añadir sonidos para transformar palabras, o encontrar los fonemas comunes entre dos palabras.

Cuando el niño con dislexia tiene gran dificultad de reconocer las unidades de sonido más pequeñas de las palabras no podremos empezar pretendiendo que analice los fonemas (sonidos de las letras), ya que es un proceso que requiere el reconocimiento previo de las sílabas. Es como pretender empezar la casa por el tejado. Por ello, tendremos que identificar las dificultades específicas que tiene el peque con el que queremos trabajar para adaptarnos a su nivel y partir desde ahí, avanzando a medida que va superando escalones. Si vemos que aún le cuesta identificar cuáles son las sílabas que forman una palabra, tendremos que empezar por ahí, para luego pasar a los fonemas que componen cada sílaba. ¿Qué es imprescindible para ser todo un experto en cualquier cosa? ¡La práctica! Así que manos a la obra:

Lo primero es preparar unas tarjetitas con dibujos. Si sois unos manitas podéis pintarlos vosotros mismos, pero si os pasa como a mí también podéis buscar los dibujos directamente de internet e imprimirlos para ahorraros ese trabajo. Es importante que pongáis una sola imagen por cada tarjetita, para que el niño se centre sólo en ella, y reduzcamos las distracciones. Siempre empezaremos con palabras sencillas (como uno, pato, perro, mano, mesa), que sean cortitas, no tengan muchas sílabas trabadas (br, tr, pl…), tengan letras que sabemos que el niño sabe identificar (si, por ejemplo, la “p” o la “t” le cuesta mucho la dejaremos para más adelante)… Ya sabéis, no nos podemos precipitar y vamos avanzando escalón por escalón, a su ritmo.

Pondremos todas las tarjetitas que queramos trabajar en esa sesión (teniendo en cuenta que no podemos pretender que el niño esté haciendo este ejercicio que le supone dificultad tooooda la tarde) encima de la mesa con el dibujo boca abajo, sin que el peque pueda ver el dibujo de cada una. Le diremos que escoja una de las tarjetas, la que él quiera, de esta manera le estaremos haciendo partícipe del juego, que vea que él también puede tomar decisiones. Supongamos que es un pato. Lo primero será nombrar el dibujo que hemos dado la vuelta (para asegurarnos de que el niño reconocer que la imagen es un pato).

Ahora viene cuando tendremos que adaptar el ejercicio a la capacidad del niño. Si al pequeño le cuesta mucho reconocer las sílabas de las palabras, el juego consistirá en identificar el número de sílabas o golpes de voz que tiene cada uno de los dibujos. Al principio, empezaremos nosotros dividiendo la palabra en sílabas y dando un golpecito con la mano en la mesa con cada sílaba, para que el niño reconozca qué es cada sílaba, cada golpe de voz, y le sea más fácil reconocerlos contando los golpes que vamos dando (y dando golpecitos también se divierten más). En nuestro ejemplo, comenzaremos dando un golpe en la mesa mientras decimos pa, y otro mientras decimos to (recordemos que la palabra era pato). Ahora le preguntamos ¿cuántos golpes hemos dado? En las siguientes palabras vamos dejando que él vaya asumiendo más tareas, desde nombrar la palabra dividirla en golpes de voz, y contarlas. Lo ideal sería que al final no necesitase ayudarse de los golpecitos en la mesa para reconocer las sílabas.

Si esta tarea ya sabe hacerla sin mucha dificultad, y le cuesta identificar los fonemas de las palabras, pasaremos a contar el número de letras que tiene cada dibujo, tarea que es mucho más difícil que la anterior, pero también mucho más relacionada con la habilidad lectora. Para ello, también pediremos al niño que escoja una tarjetita y nombre el dibujo. Lo siguiente que habrá que hacer será identificar el número de golpes de voz o sílabas, como hacíamos antes. Ahora, iremos sílaba por sílaba (para que las unidades de trabajo sean más pequeñas y le resulte más fácil) contando el número de letras que tiene cada una, para lo cual alargaremos muchísimo cada una al pronunciarla: Ppppaaaaaa (2 letras), tttttttoooooo (2 letras). El objetivo será que deje de ser necesario dividir cada palabra en sílabas previamente, y pueda identificar las letras directamente sin tener tampoco que alargar su pronunciación.

Espero que estas propuestas os sirvan para trabajar desde casa, y me encantaría saber qué tal os ha ido. Sobre todo… ¡mucha paciencia!

Belén Tomé – Psicóloga


¿Qué es la dislexia?

La dislexia se enmarca dentro de los un grupo de trastornos denominados “Dificultades de Aprendizaje” (DA). Dentro de esta agrupación podemos encontrar diferentes subtipos de  dificultades de aprendizaje, como pueden ser:
-       Problemas escolares: El alumno presenta dificultad para aprender por alguna causa externa a él, como falta de   motivación o problemas en el cole o en casa.
-       Discapacidad Intelectual Límite: Presentan dificultad para aprender en general.
-       Dificultades Específicas de Aprendizaje (DEA): En este subgrupo se enmarca la dislexia y la discalculia.

Quien tiene una Dificultad Específica de Aprendizaje no tiene problemas intelectuales, no se debe a un mal programa formativo, no es por falta de motivación o de esfuerzo... Tener DEA tampoco se debe a problemas físicos y psíquicos. Es decir, se tiene todo lo necesario para aprender algo, pero no lo aprende. Y es precisamente el último factor el que hace que quien intenta enseñar una determinada materia a alguien con dislexia o discalculia se frustre, porque es difícil de comprender, es difícil ponerse en su piel.


Lo más curioso de las Dificultades Específicas de Aprendizaje ya se pude entrever en su nombre: Son específicas. Es decir, a alguien con dislexia SÓLO le costará el aprendizaje de la lectura (al menos los primeros cursos, más adelante es posible que empañe el aprendizaje de otras asignaturas que basan su aprendizaje en la lectura), y alguien con discalculia presentará dificultad de aprender SÓLO los cálculos numéricos. Por eso nunca se debe confundir a alguien con dislexia o discalculia con alguien “vago”, ni mucho menos “tonto”. Consiste en una incapacidad funcional para recibir y procesar esa información específica.

Inicialmente la dislexia implica el problema principal de dificultad en el reconocimiento de letras, conversión grafema-fonema (de la letra escrita en su sonido), múltiples sustituciones de letras, omisiones, adiciones, inversiones, lentitud, tanto en la lectura como en la escritura. En los primeros años no se suele dar mucha importancia a sus dificultades porque el niño suele ir pasando de curso con su trabajo, y suelen pasar desapercibidos, ya que no llaman mucho la atención al sólo fallar en una materia entre tantas.

Al no solucionarse, se dificulta a largo plazo el aprendizaje de la comprensión de palabras, de textos y el aprendizaje de otras materias (como la imposibilidad de aprenderse un libro de texto de ciencias naturales si te lleva muchísimo tiempo y no entiendes nada de lo que lees, como podemos ver en este ejemplo).

Y lo más preocupante, se suele asociar a pérdida de motivación por los estudios y al abandono escolar, en muchas ocasiones por la falta de conocimiento sobre la dislexia en los coles, la falta de comprensión y de apoyo que reciben estos alumnos, que hace que se crean lo que otros les hacen creer, “que no valen para eso”. No hay más que ver el vídeo de este enlace: El poder de tus palabras en el rendimiento de niños con dislexia.

Por ello, nunca se puede acusar a alguien con dislexia de falta de esfuerzo, de falta de interés… En muchas ocasiones se esfuerzan más que otros niños, y aun así no consiguen lo mismo objetivos. Lo que deberíamos hacer es todo lo contrario, reforzar cada uno de sus esfuerzos, independientemente de si el resultado es acertado o no, para que siga esforzándose y con el tiempo, su lectura y escritura vaya mejorando.


Belén Tomé   -   Psicóloga


Juegos para mejorar la escritura en niños con dislexia

Al comenzar el aprendizaje de la lectura y la escritura es muy frecuente que se produzcan diversos errores. Hay muchos ejercicios que podemos realizar desde casa para tratar de solucionarlos y fomentar su aprendizaje. Realizar divertidos ejercicios con nuestros pequeños puede ser beneficioso tanto si sospechamos que pueden tener dislexia, así como simplemente para fomentar un aprendizaje efectivo. No es necesario que se confirme un diagnóstico de dislexia o dificultad de aprendizaje de la lecto-escritura para trabajar con nuestros peques.

Algo que debemos tener en cuenta es tratar de solucionar las dificultades que se presenten tan pronto como sea posible, para mantener el ritmo de aprendizaje acorde con el del resto de la clase. En caso de que las dificultades se presenten y no se solucionen o se trabajen, éstas no irán a mejor, sino que se irán acumulando. Inicialmente serán pocas la tareas de la lectura que se realizarán (como reconocimiento de letras, de su sonido, de sílabas…), pero poco a poco se irán aumentando las actividades a realizar (lectura de palabras, de textos, comprensión lectora…). Si no superamos las dificultades en las tareas básicas, tampoco desarrollaremos adecuadamente los siguientes requisitos, y cuanto más tardemos en trabajarlo más problemas a tratar encontraremos.

Lo primero que tenemos que hacer es identificar la dificultad concreta que tiene el niño, y adaptar el ejercicio a esa dificultad. Uno de los primeros problemas que encontramos cuando comienza el aprendizaje de la escritura es que omita alguna letra, confunda una letra con otra, o que invierta dos letras. Para ello, una divertida actividad que podemos hacer en casa con nuestro peque sería jugar a los detectives de letras, para lo cual emplearemos las letras que sabemos que al peque le cuestan más (como palabras con m y n si sabemos que las confunde). También es una dificultad muy frecuente que se unan o fragmenten palabras al escribir una frase, para lo cual podemos jugar a detectives de palabras.

Otra opción muy eficaz para que el niño adquiera la conciencia de dónde empieza y termina cada palabra consiste en preparar una serie de frases que escribiremos con todas las palabras unidas. La tarea del niño con dislexia, o que presente una dificultad específica en esta actividad, será separar cada palabra de la anterior con una rayita vertical. Es recomendable que inicialmente las oraciones que le propongamos al peque sean muy sencillitas, para que lo haga correctamente y se sienta competente en la tarea. Posteriormente iremos alargando las frases y poniendo palabras menos conocidas. También es muy importante que le felicitemos siempre que lo haga bien y que no perdamos la paciencia ni lo regañemos cuando falle. Tenemos que recordar que no es falta de interés ni falta de atención, sino que realmente presenta una dificultad específica que escapa a su control y le requiere más esfuerzo que a los demás. Tenemos que ponernos en sus zapatos para darles el mayor apoyo y comprensión.

Soyalto  -  Soy/alto
MellamoJuan  -  Me/llamo/Juan
Tengounperro  - Tengo/un/perro
Megustajugaraltenis  -  Me/gusta/jugar/al/tenis
Tengodoshermanosmayores  -  Tengo/dos/hermanos/mayores
Cuandosalgodeclasejuegoenelparque  -  Cuando/salgo/de/clase/juego/en/el/parque


Belén Tomé  -  Psicóloga

Por qué no quitar importancia a las dificultades de lectura

Hay mucho que podemos hacer para ayudar a quienes le cuesta especialmente leer y escribir correctamente, nos encontremos frente a un diagnóstico de dislexia o simplemente ante una dificultad transitoria y que irá desapareciendo con la práctica. La solución no es ignorar el problema.

En ambos casos (con dislexia o un aprendizaje de la lecto-escritura más lento) lo peor que podemos hacer es pensar que el problema “se solucionará solo”, ya que así solo conseguimos que se produzca lo conocido como “efecto bola de nieve”. Esto quiere decir que el problema, lejos de disminuir, irá creciendo poco a poco. Al comenzar con el aprendizaje de la lectura, puede que a los niños les cueste más alguno de los múltiples procesos que implica la lectura, como puede ser el reconocimiento del sonido de algunas letras, o cómo suena la combinación de una sílaba de dos letras, o de tres, o de sílabas trabadas, el acceso al significado de las palabras, etc.

Si nos fijamos, cada uno de los pasos depende de saber realizar correctamente el paso anterior. Por ejemplo, aprender a leer una sílaba con dos letras requiere saber cómo suena cada letra independientemente, para combinar sus dos sonidos y pronunciar una seguida de la otra (esto tan solo en las llamadas lenguas transparentes como el español, en las que a cada letra le corresponde siempre un solo sonido, frente a las lenguas opacas como el inglés). Vemos que para saber cómo suena la sílaba “ma”, debemos reconocer el sonido “mmm” y el sonido “aaa”, para luego pronunciarlos uno detrás de otro. Debemos ser capaces de leer una palabra para poder acceder a su significado. Debemos ser capaces de entender el significado de las palabras, para poder entender el significado de una frase…

EjerciciosDislexiaPor ello, si no trabajamos ese pequeño factor que inicialmente le cuesta al pequeño, lo único que conseguiremos será que se vayan acumulando las dificultades y retrasándose o empeorando el proceso de lectura: Ese efecto bola de nieve del que antes hablábamos. ¿Por qué? Porque el proceso de aprendizaje de la clase no se va a detener, va a seguir un ritmo continuo, avanzando en la enseñanza de las competencias que son necesarias para leer y escribir correctamente, aunque uno de los niños aún no haya aprendido o interiorizado correctamente el paso anterior. Esto sólo puede suponer que el siguiente paso no lo aprenderá junto al resto de sus compañeros debido a la dificultad que ya presentaba en el paso anterior. La implicación lógica de esta situación es que ya no sólo tendrá dificultad en la realización de ese primer paso que le costaba, sino también en el siguiente, que se basa en la correcta realización del anterior.

Este efecto de acumulación de dificultades puede llegar hasta cursos más avanzados en los que la lectura y la escritura se dan por sentados y son la base del aprendizaje de otras materias: Biología, geografía, química, física, literatura… Todas esas asignaturas que requieren que seamos capaces de leer eficientemente para aprender.

Algo fundamental en el aprendizaje de la lecto-escritura es adquirir una adecuada conciencia fonológica, y aquí tenéis algunas ideas para fomentarla, así como la posibilidad de mejorarla incluso con juegos como los de siempre. También será importante el desarrollo de la comprensión lectora, con ideas como esta.

En conclusión, podemos ver así lo fundamental que resulta no quitarle importancia a estas dificultades, aunque al principio no parezcan demasiado relevantes, y trabajar con ellas desde que se detectan para evitar que poco a poco sean cada vez mayores.


Belén Tomé – Psicóloga



Ejercicios para mejorar la dislexia

EjerciciosDislexiaSi la dislexia no es detectada, puede confundirse a esa persona con alguien vago, con falta de interés, que no trata de esforzarse en las tareas académicas… Por ello, no debemos recibir la noticia de padecer dislexia como un peso más que llevar sobre nuestra espalda, sino como una oportunidad que nos permite darnos cuenta del foco de los problemas para aprender a solucionarlos o compensarlos.

Para ello, hay muchísimos ejercicios que podemos hacer incluso desde casa, que ayudan a mejorar poco a poco nuestra lectura y escritura. Estos ejercicios se enfocan desde las dificultades más habituales que padece cada persona con dislexia, para tratar de ir eliminándolas poco a poco, hasta lograr una lecto-escritura óptima.

Por esta razón, gran parte de los ejercicios que han demostrado su eficacia tratan de mejorar la conciencia fonológica (el reconocimiento de que las palabras se descomponen en unidades más pequeñas: sílabas, letras, sonidos…) de quien tiene dislexia, ya que suele ser una de sus implicaciones más frecuente y se relaciona con una lectura y escritura más deficiente. Algunos de estos ejercicios consisten en encontrar los fonemas comunes entre dos palabras, otros en encontrar el fonema que falta en una palabra, o en añadir fonemas para crear nuevas palabras, por ejemplo.

Otro ejercicio que también se centra en mejorar la conciencia fonológica consiste en presentarle al niño dos palabras, entre las cuales tiene que elegir cuál es la correcta. Un ejemplo es darle una tarjeta que tenga escrito dos palabras: Calamar y Capamar. El niño tendrá que elegir, tras leer ambas tarjetas, y seleccionar la que está escrita apropiadamente (en este caso, redondeará la palabra “calamar”).

Se pueden proponer tantas parejas de palabras como se quieran. Yo os dejo aquí unos ejemplos con los que podéis practicar en casa:
Radiador – Rapiador
Zuco – Zumo
Estuche – Esluche
Tared – Pared
Mesa – Fesa
Pamel – Papel
 Celocotón – Melocotón
Bolígrafo – Botígrafo

Inicialmente es mejor no elegir palabras que nos hagan elegir entre sonidos que se escriben igual como b/v o g/j o la h, ya que tratamos de hacer entender al pequeño de que a cada sonido le corresponde una determinada letra.

Pero demás, modificando un poco este juego, podemos fomentar además la eficiencia lectora, es decir, la cantidad de palabras leídas o escritas correctamente por unidad de tiempo (en otras palabras, intentaremos que el niño sea capaz de leer y escribir mejor y más rápido). Para ello, escribiremos una frase en la que una de las palabras estará en blanco, como podéis ver en el ejemplo:

A María le gusta mucho comer…
Postadas          Tosladas          Tostadas           Tostado


El niño tendrá que leer la frase, la cual ya le dará una idea sobre el tipo de palabra que vendrá a continuación (en este caso, un sustantivo. Por ejemplo, un adjetivo como “tostado” se tendrá que descartar), y seleccionar la palabra que cree más adecuada (en este caso, “tostadas”).



Belén Tomé - Psicóloga


Dislexia: ¿Podemos hacer algo desde casa?

Contar con dificultades de aprendizaje de la lectura y escritura, o dislexia, hace que algunas tareas cotidianas se vuelvan cuesta arriba. Toca poner más empeño, más esfuerzo que los demás. Pero cada vez son más los alumnos con dislexia que no se dan por vencidos, y que logran alcanzar sus metas, ya sean superar la etapa escolar, llegar a la universidad, o conseguir el trabajo de sus sueños. Todo gracias a mucho esfuerzo, a no darse por vencidos, y seguir su camino a pesar de que muchos no confíen en sus posibilidades, piensen que “no se esfuerzan”, o les hagan pensar que no valen. Quien tiene dislexia vale tanto como cualquier otro.

Sin embargo, el camino a seguir se hace mucho más fácil si se cuenta con ayuda y apoyo desde diferentes contextos. Tener la suerte de que el profesor sepa qué es la dislexia, tenga nociones de las limitaciones que puede conllevar, y desarrolle medidas para tratar de superarlas o compensarlas es un grandísimo punto favorable que fomentará tanto la persistencia del pequeño como su autoestima.

EjerciciosDislexiaPero desde casa también es mucho lo que se puede hacer. Lo primero, tratar de informarnos de qué es la dislexia y qué consecuencias puede acarrear, para poder empatizar con quien la padezca. Ponernos en su lugar. Darnos cuenta de que no es que no preste atención, no se esfuerce, o no ponga interés, sino que realmente tiene dificultades, le cuesta más que a los demás. Por eso, el primer punto es comprender la situación. A partir de ahí, será más fácil armarse de paciencia, y apoyar al pequeño con dislexia. Nuestro apoyo será beneficioso tanto desde el punto de vista emocional (haciéndole ver que creemos en él, y siendo conscientes del poder de nuestras palabras), como educativo. Alguna idea que podemos poner en práctica desde casa son algunos juegos que mejoran la conciencia fonológica y la comprensión lectora.

También es muy fácil de poner en práctica la llamada Lectura Conjunta (LC). Consiste, en resumen, en leer con tus hijos para que así logren disfrutar de la lectura, y haya más posibilidades de que ésta se convierta en un hábito, además de ayudarles a corregir los errores que cometan. Los fundamentos en los que se basa la Lectura Conjunta son:
-       Dejar que la persona con dislexia asuma tanta responsabilidad como le sea posible.
-       Encargarnos nosotros del resto de tareas.
-       En cuanto veamos que el pequeño puede realizar alguna tarea más, se la asignamos.

La idea que es que el pequeño vaya asumiendo cada vez más de las tareas que implica leer (y de las que los demás muchas veces no son conscientes), hasta que sea capaz de hacer cada uno de los pasos por sí mismo.

Será el niño quien elija qué quiere leer. Puede ser un cuento que ha leído cien veces, alguno que le propongamos, o incluso algún libro de texto del colegio. Así le damos autonomía, y sentirá que él también es dueño de las decisiones que le implican, lo que aumentará su sentimiento de control.

Empezaréis estableciendo quién se va a encargar de cada cosa. Por ejemplo, podéis decidir que él/ella leerá la primera frase, luego tú la siguiente, y así hasta el final.
Después de la lectura de cada frase, toca extraer su significado, parafrasearla. Al principio serás tú quien se encargue de esa tarea, pero poco a poco el pequeño irá adquiriendo también esta tarea (por ejemplo, primero explicará qué quieren decir sólo sus frases, y luego también las tuyas).
Tras cada párrafo o página, se habrá de extraer un sentido conjunto del texto, es decir, analizar qué ha pasado hasta ahora. Inicialmente también serás tú quien se encargue, pero en cuanto veas al niño capaz, fomentaremos que sea partícipe también de esta tarea.


Tendremos que ir dando al niño con dislexia cada vez más responsabilidades hasta que sea capaz de hacer cada tarea por sí solo, hasta que, a través de este proceso, consiga leer y comprender con más autonomía.


Belén Tomé - Psicóloga


Trabajar la conciencia fonológica para mejorar la lectura.

Es de sobra conocida la relación entre la conciencia fonológica y la habilidad lectora. Por ello, quienes tienen dislexia o dificultades de lectura suelen tener también más dificultad en ser conscientes de las unidades más pequeñas que forman las palabras (conciencia fonológica).

¿Por qué es tan importante este descubrimiento? Porque este avance de investigación científica nos permite tener ahora la certeza de que la conciencia fonológica se puede mejorar con diversos ejercicios (con suerte, algunos de ellos los podemos hacer divertidos). Y, de nuevo, nos podemos preguntar, ¿por qué centrarnos en trabajar esta habilidad? Porque también se sabe que si la conciencia fonológica mejora, ¡también lo hace la lectura!

Junto al auge de tanta investigación reciente sobre la dislexia, tenemos la suerte de que va acompañada de investigación sobre métodos para tratar de reducir su gravedad, así como su impacto en la vida tanto académica como cotidiana de quienes la padecen. De acuerdo con estos grandes avances, podemos encontrar muuuuchos ejercicios o actividades dinámicas que pueden ayudarnos a fomentar la conciencia sobre que las frases se dividen en palabras, las palabras en sílabas, y las sílabas en fonemas (los sonidos que corresponden a cada letra).

Como sabemos, lo más importante para la lectura es la última de las tres, la conciencia fonémica o de los fonemas (sonidos de las letras) que tiene una palabra. Por ello, ya hemos planteado algunos divertidos ejercicios para tratar de mejorar esta competencia, como algunos juegos de toda lavida, otros de tratar de encontrar los fonemas comunes en dos palabras, y otros de encontrar el fonema que falta en una palabra.

Pero como esta habilidad es tan tan taaaan importante, seguimos dándoos ideas que podéis hacer fácilmente desde casa, que no requieren demasiado esfuerzo, y además pueden ayudar a que lo paséis bien con vuestros peques con dislexia. Como siempre, tenemos que recodar tener muuucha paciencia y entender que quien tiene dislexia muchas veces se está esforzando más de lo que pensamos, y aun así no obtiene los resultados esperados, por lo que es importante reforzar y apreciar siempre cada intento. En caso contrario, quien padece dislexia puede llegar a pensar que “es inútil intentarlo”, o “que no vale para ello”, cuando esto NO es cierto. Siempre se puede mejorar y lograr una vida totalmente normal.

La idea que os propongo probar hoy es ser exploradores de palabras ocultas. Lo primero que tendremos que hacer es preparar una lista de palabras que, al añadirle una letra al principio, se transformen en otra con diferente significado. Aquí os dejo una lista de ideas que se me han ocurrido a mí:

Ojo - Cojo
Ala - Mala
Asa - Casa
Ola - Cola
  Ama - Cama
Una - Cuna
Una - Luna
Oca - Roca
Ana - Rana
Ana - Cana

Ahora proponemos al niño transformar una palabra (ola) en otra (cola). Para ello, siempre de manera oral y sin que el pequeño vea las palabras escritas, le decimos las dos palabras. Dejamos que el niño elija una de las dos, y nosotros nos quedamos con la otra. Ahora rompemos nuestra palabra en sus golpes de voz o sílabas (o-la), y pedimos al niño que haga lo mismo con la suya (co-la). Contamos el número de sílabas (ambas tienen dos), y en un folio dibujamos tantos cuadrados como sílabas tenga y el niño hará lo mismo en su papel. Empezando por el primer cuadrado, comparamos nuestra sílaba alargando mucho sus sonidos (ooooooooo) con la del niño (cccccccooooo), y luego hacemos lo mismo con el segundo cuadrado (jjjjjjjooooo). Pedimos al niño que nos diga dónde las dos palabras son diferentes (se diferencian sólo en la primera sílaba o cuadrado). Ahora sólo nos falta encontrar en qué se diferencian ambas palabras, para lo cual volvemos a alargar los sonidos del primer cuadrado de cada palabra, hasta que el niño se de cuenta de que el fonema diferente entre ambas palabras es sólo la C del principio de la palabra “Cojo”.


Podemos hacer el juego con tantas palabras como se nos ocurran, y cuanto más practiquemos, más habilidad tendrá el niño y menos esfuerzo le irá costando, ¡lo cual también acabará mejorando la lectura!



Belén Tomé - Psicóloga