El poder de tus palabras en el rendimiento de niños con dislexia.

Estoy segura de que, si haces un poco de memoria, puedes encontrar alguna cosa que nunca has llegado a hacer porque alguien (o todo el mundo) dijo que no lo conseguirías, o que era algo imposible. Por ejemplo, no haber llegado a comenzar siquiera esa dieta que siempre pospones, no haber echado el curriculum en ese puesto de trabajo para el que había tantísimos aspirantes, no haber tratado de arreglar ese mueble de casa… Porque alguien te dijo que no podrías, que no valías, que era imposible.
Cuando llegamos a creer firmemente que, hagamos lo que hagamos, independientemente de todo el empeño que pongamos, no vamos a conseguir algo, simplemente no haremos ni el mínimo intento por lograrlo. Podemos pensar… ¿Para qué me voy a esforzar si igualmente no lo voy a conseguir?

Seguro que lo habéis escuchado alguna vez. Es ya famoso aquel proverbio que versa “Y como no sabía que era imposible, lo hizo”. Me parece muy apropiada esta historia que leí hace poco:

Había una vez dos niños que patinaban sobre una laguna helada. Era una tarde nublada y fría pero los niños jugaban sin preocupación. De pronto, el hielo se reventó y uno de los niños cayó al agua, quedando atrapado. El otro niño, viendo que su amigo se ahogaba bajo el hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró romper la capa helada, agarró a su amigo y lo salvó.
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaban cómo lo hizo, pues el hielo era muy grueso. “Es imposible que haya podido romperlo con esa piedra y sus manos tan pequeñas”, afirmaba.
En ese momento apareció un anciano y dijo:
   - Yo sé cómo lo hizo.
   - ¿Cómo?
   - No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

El nombre para este suceso es el Efecto Pigmalión. Consiste en que las creencias que una persona tiene sobre otra pueden llegar a hacerse realidad. Pueden llegar a afectar a la conducta, y en consecuencia, al rendimiento de esa persona. Es como una Profecía Autocumplida, porque somos nosotros mismos quienes permitimos que ésta se cumpla. Esas expectativas que alguien tiene sobre nosotros nos incitan a actuar de manera que esa creencia se vuelva cierta.

EjerciciosDislexiaHace muchos años, Rosenthal y Jacobson realizaron un estudio súper interesante sobre este tema. Hicieron creer a los profesores de un colegio que determinados alumnos, elegidos aleatoriamente, eran los más inteligentes y capacitados de la clase. Les dijeron que habían obtenido una puntuación elevadísima en un test, que eran superdotados, cuando, en realidad, sus resultados eran similares a los del resto de alumnos. La consecuencia fue que, efectivamente, a final de curso, al valorar sus resultados académicos, consiguieron mucho mejores resultados escolares y mejores calificaciones en los exámenes. ¿Cómo podemos explicar esto? Gracias a la profecía autocumplida o Efecto Pigmalión que llevaron a cabo los profesores. Su expectativa era que esos alumnos obtuvieran mejor rendimiento y calificaciones, de manera que, inconscientemente, se esforzaron más en solventar sus dudas, les hicieron creer en sí mismos, y estimularon en mayor medida su aprendizaje.

Nos esforzamos mucho por educar a nuestros hijos lo mejor posible. Les decimos lo que está bien y lo que está mal, tratamos de enseñarles a que respeten a los demás, a que se esfuercen… Pero tenemos que tener en cuenta que también le transmitimos las expectativas que tenemos sobre ellos. Si creemos en nuestros pequeños, ellos también creerán en sí mismos, y será mucho más fácil alcanzar el éxito en aquello que se propongan. En este enlace tenéis mucha más información sobre lo importante que es el Efecto Pigmalión en nuestra vida cotidiana.

Hace poco encontré este vídeo, y me parece que narra a la perfección cómo nos puede jugar una mala pasada las expectativas que alguien tenga sobre nosotros. Pero también al revés, también puede darnos alas para conseguir lo que se quiera. Si tenemos un hijo con dificultades de aprendizaje o dislexia no se lo hagamos aún más difícil, confiemos en él y hagámoselo ver. No permitamos que se dé por vencido y mucho menos antes de intentarlo.


¡No tiréis la toalla, con esfuerzo todos podemos lograr aquello que nos propongamos!


Belén Tomé - Psicóloga


Ejercicios de conciencia fonológica para mejorar la lectura.

Está demostradísima la relación que hay entre el nivel de conciencia fonológica que cada persona tiene y su habilidad lectora. Por ello, será importante que tratemos de mejorar esta habilidad para lograr mejorar la lectura, y aún más en personas que tienen dislexia. Y… ¿cómo lo hacemos? Hay muchísimas opciones y ejercicios que tratan la conciencia fonológica y pueden ayudar a mejorar la lectura.

Lo primero, aunque muchos ya lo tendréis más que estudiado… ¿Qué es eso de la “conciencia fonológica”? Es la habilidad más elemental (la primera) que tenemos que llevar a cabo para ser capaces de leer. Hace que seamos capaces de reconocer cada sonido del que las diferentes palabras están formadas. Primero, los niños o personas que aprenden un idioma, serán capaces de reconocer dónde empiezan y terminan las palabras dentro de una frase, luego, serán capaces de descubrir que cada palabra se puede romper en fragmentos más pequeños, las sílabas. El máximo nivel de desarrollo de la conciencia fonológica implica ser capaces de descubrir que cada palabra está formada por los sonidos más elementales, el sonido que corresponde a cada letra.

Poder reconocer que cada palabra se divide en los sonidos de cada letra que la compone es la habilidad más complicada de la conciencia fonológica, pero también la más importante para aprender a leer. Por ello, hay diversos ejercicios y juegos que tratan de fomentar esta habilidad, como algunos juegos de toda la vida, o el que veremos a continuación.

Tendremos que hacer o buscar una serie de dibujitos que prepararemos en tarjetitas. Inicialmente buscaremos que sean palabras cortitas, con sólo un par de sílabas, como de una mano, una taza, un ojo, una caja (también los podemos buscar en internet si no se nos da demasiado bien eso de dibujar)... Cogeremos dos de las tarjetitas, que sólo compartan uno de sus sonidos, como la del ojo y la de la caja (que sólo comparten el sonido “j”). ¡Ahora ya podemos empezar a aprender jugando!

EjerciciosDislexia
Le enseñamos las dos tarjetas, y le pediremos que nombre sus dibujos. Dejaremos que el niño elija una de las dos tarjetas o palabras, y nosotros nos quedaremos con la otra. Si nosotros nos hemos quedado con la tarjeta que tiene dibujado un ojo, la dividiremos en sus golpes de voz o sílabas, dando ejemplo al niño: O-jo. A continuación, el niño habrá de dividir en golpes de voz la suya: Ca-ja. Cada uno, dibujaremos en nuestra tarjeta tantos cuadrados como sílabas o golpes de voz (dos cuadraditos, para ayudarnos a liberar nuestra memoria).

A continuación, elegimos una de nuestras sílabas (representada por un cuadradito), y el niño hace lo mismo. Pronunciamos lentamente la sílaba que hemos elegido, alargando muchísimo los sonidos que la componen (“Ooooo”), y pedimos al niño que haga lo mismo con la suya (Cccccaaaaaa”). Comparamos nuestras pronunciaciones, y le preguntamos al niño si las dos sílabas son iguales o si comparten algún sonido.

En este caso no lo hacen, así que hacemos lo mismo con el otro golpe de voz. Alargamos los sonidos de nuestra sílaba (“Jjjjooo”) y pedimos al niño que haga lo mismo con la suya (“Jjjjjjjaaaaa”). De nuevo, le preguntamos al pequeño si las dos sílabas son iguales o si tienen algún sonido que suene igual. En este caso, el niño se dará cuenta de que ambas palabras comparten el sonido “Jjjjjj”.


Este juego fomentará que los niños se hagan conscientes de que las palabras se componen de unidades más pequeñas (sílabas y sonidos), y que diferentes palabras pueden estar compuestas por los mismos sonidos. Se impulsará así el desarrollo de la conciencia fonológica, que, como ya sabemos, influye muchísimo en la capacidad lectora, implicando que a mayor conciencia fonológica, ¡mejor leemos!


Belén Tomé - Psicóloga


Ejercicios para mejorar la autoestima familiar

La autoestima es fundamental para lograr que estemos seguros de nosotros mismos, que tengamos relaciones más satisfactorias con los demás, así como un comportamiento más positivo, mayor rendimiento académico... Por ello, os propongo unos ejercicios para hacer en familia y lograr que nuestra autoestima sea más positiva, queriéndonos con nuestras potencialidades y limitaciones.

Tener una alta autoestima nos ayudará a protegernos de las adversidades, y a luchar con más fuerza cuando se nos presenten. Así, será todavía más importante tratar de potenciar nuestra autoestima en el caso de tener dificultades de aprendizaje de la lectura, ya que, por si fuese poco sólo con la dislexia, en muchas ocasiones viene acompañada por una autoestima dañada.

EjerciciosDislexiaNuestra autoestima depende de las creencias que tenemos sobre nosotros mismos en las diferentes dimensiones de nuestra vida, y por nuestra valoración sobre cada una. Será importante conocer algunos ejercicios para potenciarla autoestima a nivel social (como los que tenéis en el enlace), pero también a nivel familiar, ya que en muchas ocasiones la dislexia acaba apoderándose de toda la atención en la familia, haciendo que en ocasiones se olviden las grandes capacidades de cada miembro, lo cual acaba generando muchas tensiones.

Por ello, hoy os propongo algunas divertidas dinámicas para hacer con vuestros pequeños con dislexia y fomentar la autoestima de toda la familia, ¡sin necesidad de moveros de casa!


EL JUEGO DE LAS SILLAS
Si queréis jugar a esto en casa, ¡cuidado de no hacerlo al lado de nada que se pueda romper! ¿Y esto por qué? Porque por un rato tendremos que eliminar la norma de no correr por casa… Como en el juego de las sillas que seguro que conoceréis, haremos un círculo con ellas, poniendo una menos de los que seamos jugando (y cuantos más seamos, ¡mejor!). Se pondrá música, y cuando ésta pare, toda la familia tendrá que correr a buscar asiento. Lógicamente, alguien quedará sin encontrar sitio, pero seguro que no le importa “perder”. Esta persona se colorará en el centro del círculo, y todos los demás tendrán que decirle una cosa que les gusta de ella (lo mucho que ayuda en las tareas del hogar, cuánto alegra al resto de la familia, lo mucho que les gusta lo contento que está por las mañanas…). Seguiremos con el juego hasta que al menos todos los participantes hayan “perdido” una vez.


ANTES Y AHORA
Todos los miembros de la familia que quieran participar tendrán que sentarse en círculo, y pensar un aspecto en el que quien tengan a la derecha ha mejorado con el paso del tiempo. Puede ser algo importante, o pequeñas cositas (desde un cambio de trabajo, a que ahora sabe hacer la cama mejor, o se acuerda de lavarse los dientes sin que nadie se lo recuerde, o una comida nueva que se ha aprendido a hacer). Así, toda la familia, tuviese la autoestima más alta o más baja, se sentirá más competente al darse cuenta de que, en muchas ocasiones, sin proponérnoslo, hemos mejorado. Entonces, si encima nos lo proponemos, ¿no podríamos mejorar todavía muchísimo más y en diversos aspectos?



Belén Tomé - Psicóloga


Ejercicios para mejorar la autoestima a nivel social

Las dificultades de aprendizaje, como la dislexia, pueden implicar que la valoración que hacemos de nosotros mismos, nuestra autoestima, se vea dañada. Por ello, será importante fomentar la autoestima de cada niño desde todos los contextos posibles.

Todos, desde pequeños, tenemos un conjunto de ideas, creencias y actitudes sobre nosotros mismos. Es el conjunto de atribuciones que definen quiénes somos, nuestro autoconcepto.
Por otra parte, cada uno hacemos una valoración sobre nosotros mismos, una valoración sobre quiénes somos, determinando esto nuestra autoestima.
La autoestima de cada persona está formada por varias dimensiones, incluyendo cómo valoramos nuestra imagen física y nuestra habilidad, cómo valoramos nuestra situación social, familiar, y por supuesto, nuestra situación académica.

En el caso de los estudiantes con dislexia, en cuanto se comienza a trabajar con la lectura, tanto ellos mismos como sus propios compañeros comienzan a ser conscientes de que algo pasa, de que no aprenden como los otros niños de su clase. Esto puede dañar la autoestima:
-       A nivel académico, al verse menos competentes que los demás.
-    A nivel social, por la posibilidad de que sus compañeros le vean como diferente, o que él mismo decida aislarse porque ya se ha deteriorado su autoestima en otros niveles y piensen que todo se les da mal, que no son buenos en nada.
-      A nivel familiar, por un inicial desconocimiento sobre qué sucede (no se nace sabiendo que se tiene dislexia), así como debido al gran nivel de esfuerzo que se requiere desde la familia. Es posible que el niño sienta que todo lo hace mal, que generalice sus dificultades.

Ejercicios dislexia
Por ello, será importante tratar de aumentar la autoestima en todos los niveles o dimensiones posibles. La autoestima a nivel académico aumentará a medida que el niño vaya mejorando su competencia lectora y de escritura con el trabajo que realizamos continuamente con él (aquí os dejo algunas ideas para mejorar la comprensión lectora, o mejorar la escritura de palabras). Por ello, en este post comenzaremos proponiendo algunas divertidas actividades para tratar de mejorar la autoestima a nivel social en niños con dislexia o dificultades de aprendizaje de la lecto-escritura. En la próxima entrada propondremos otras dinámicas para mejorar la autoestima a nivel familiar, que, como hemos visto, también puede deteriorarse.


LA TELARAÑA DE LA RED SOCIAL:
Una dinámica muy utilizada y divertida consiste en que toda la clase se coloque en un círculo, teniendo uno de los alumnos un ovillo de lana en la mano. La primera persona, agarra un extremo y lanza el ovillo de lana a otra persona cualquiera del círculo, a la vez que dice una buena cualidad suya (sé cocinar, ayudo a mi madre a quitar la mesa, tengo un pelo muy bonito, ayudo siempre a mis amigos…). Cada vez que alguien recibe el ovillo, rodea su cuerpo con él, y antes de volver a lanzárselo a otra persona, dirá algo positivo que sabe hacer o algo bueno de sí mismo, en voz muy alta y firme.
Cuando todos hayan dicho al menos una o dos cosas positivas sobre sí mismos, habremos formado dentro del círculo una telaraña de lana, una red entre todos nosotros que será fuerte y estable. Si una persona tira de una de las cuerdas de la telaraña, todos los demás sentirán la tensión. Si se rompe una sola cuerda del círculo, toda la telaraña caerá. Esto representa la importancia de que todos se sientan bien consigo mismos y con los otros para que un grupo funcione.
Otra alternativa es que al tirar el ovillo de lana el alumno diga algo bueno sobre el compañero al cual se lo está lanzando, fomentando así que todos se den cuenta de que los demás ven características buenos en ellos, evitando que ninguno de los estudiantes piense que sólo tiene cosas malas.


EL ABANICO DE LA AUTOESTIMA:
Esta dinámica también es muy conocida porque es súper efectiva con muchos tipos de grupos, desde niños pequeños hasta adultos.
Para llevarla a cabo se colocarán las mesas en clase haciendo un gran rectángulo para que todos los compañeros se puedan ver entre sí. Cada uno tendrá un folio, y lo doblará en abanico, es decir, haciendo pequeños dobleces cada vez hacia un lado, hasta que quede como se ve en la foto. Si los niños son muy pequeños, la profesora o adulto que esté con ellos les puede ayudar en la tarea. Cada uno pone su nombre en el primer doblez que queda fuera del abanico, siendo visible. Cuando el profesor cuenta hasta tres, se pasa el abanico al compañero de la derecha, de manera que todos tengan el folio de otra persona. Cada uno tendrá que escribir un aspecto positivo del dueño del abanico (sabrá de quién es porque está escrito su nombre), ya sea de algo que se le da bien hacer, algo de su aspecto físico que le gusta, cualquier cosa positiva. El profesor vuelve a contar hasta tres, y se pasa el abanico hacia la derecha de nuevo, repitiendo el proceso hasta que cada abanico vuelve a su dueño, lleno de cosas positivas que los demás piensan sobre él. Lo desdoblamos, y leemos todo lo que nuestros compañeros ven positivo en nosotros.

Ejercicios dislexia

Esta dinámica ayuda a ver que aunque todos tenemos cosas que se nos dan peor, SIEMPRE hay cosas que se nos dan fenomenal, y que aunque todos somos distintos, todos somos buenos en algo.


Belén Tomé - Psicóloga


Mejorar la comprensión lectora en niños de primaria con dislexia

En personas con dislexia la comprensión lectora suele resultar misión imposible, y más a medida que los niños se hacen más mayores y la complejidad de los textos aumenta con cada curso, desde primaria hasta cursos más avanzados. Por ello os daré algunas ideas para mejorar la comprensión lectora en personas con dislexia o dificultades de lectura.

Ejercicios Dislexia
A los pequeños con dislexia les cuesta tanto entender los textos porque tienen que dedicar todos sus esfuerzos a tratar de descifrar poco a poco las palabras, buscar en su memoria su significado, luego hacer lo mismo con las siguientes palabras, para tratar de buscar el significado de la frase completa… Y así continuamente. Visto así, es fácil comprender que al tener que dedicar tanta atención y esfuerzo a cada frase, finalmente no les queden recursos para recordar y entender el significado conjunto de todo el texto. Es decir, les queda mucho menos espacio en su mente para dirigir sus esfuerzos a tareas más complejas que el descifrar palabras, como es la comprensión del texto. Y de ahí la frustración que frecuentemente presentan, y el rechazo por seguir con el esfuerzo sin resultados que les supone leer.

En cambio, quienes no tienen dificultades realizan todos estos pasos de manera completamente automática y sin ser conscientes, lo que, en parte, explica por qué es tan complejo que alguien que no conoce la dislexia y sus implicaciones (como, desgraciadamente, muchos profes) empaticen, comprendan y ayuden a quienes la padecen.

Antes de profundizar en la estrategia que plantearemos hoy, tal vez sea de utilidad recordar algunas actividades y ejercicios súper útiles para mejorar la comprensión lectora, como estos juegos para mejorar en casa la comprensión lectora o ideas para mejorar la habilidad de realizar inferencias mejorando la comprensión.

Por ello, una habilidad más que tendremos que fomentar en nuestros hijos con dislexia o con dificultades en la lectura es la metacognición. ¿Y esto qué es?, os preguntaréis. Esta palabreja (que no me he inventado yo) se refiere a que tenemos que ser conscientes de todo aquello que pasa por nuestra cabeza (o en este caso, la de ellos mismos). Es “el conocimiento del nuestro propio conocimiento”. Esta conciencia de lo que pensamos nos servirá para darnos cuenta de si estamos entendiendo o no el texto que estamos leyendo.
Cuando somos inexpertos o tenemos dificultad con la lectura, si texto presentase frases que no concuerdan con el resto, podríamos no darnos ni cuenta (imaginémonos otra vez este texto de ingeniería electrónica para entender a los pequeños con dislexia, donde nunca encontraríamos incongruencias porque no entendemos absolutamente nada). De hecho, será más probable que identifiquemos incongruencias al escuchar la misma información que al leerla, porque tendremos más atención libre que al leer un montón de palabras que nos suponen mucho esfuerzo.

Para mejorar estas habilidades metacognitivas podemos proporcionar a los niños una serie de preguntas generales que se puedan hacer a sí mismos a medida que leen. Algunas preguntas muy útiles que les podemos enseñar a que se planteen siempre son:
-    ¿Qué sé yo sobre el tema central del texto? El niño debería saber reconocer cuál es la idea principal del texto. Por ejemplo, con un texto que hable sobre dinosaurios, el niño debería plantearse a sí mismo si sabe qué es un dinosaurio, y qué información conoce sobre ellos, para que le facilite la lectura del resto del texto, buscando información nueva que complemente lo que ya sabe, o encontrando nueva información que aun no sabía.
-   ¿Cuál es su contexto? Es diferente si lee un libro que le han mandado en clase (donde debería leerlo con intención de aprenderlo), que si lee un libro que ha cogido porque le interesa (lo que leerá con intención de entretenerse o divertirse), ya que la manera en que habrá de centrar la atención será muy diferente.
-  ¿Cómo se relaciona este párrafo con el anterior? Es decir, si el siguiente párrafo nos está especificando más información sobre el tema principal anterior; si se proporcionan características; si habla sobre otro tema diferente; etc.
-    Imaginarme preguntas que me podrían hacer sobre este párrafo si estuviera en un examen (incluso aunque el texto lo esté leyendo por mera diversión y no sea para clase, ya que nos aseguraremos así de que comprende perfectamente los detalles).

También podemos proporcionarles ejercicios al acabar, como seleccionar entre varias opciones  (a, b, c o d) que nosotros mismos preparemos, cuál de ellas tienen más sentido según lo que han leído. Otra idea es escribir un texto para nuestros pequeños con dislexia en el que añadamos algunas frases que no tengan sentido en relación con el resto del texto para ayudarles a practicar a encontrar posibles frases inconsistentes con el texto leído, fomentando que se acostumbren a pensar siempre en qué están entendiendo y si encaja con lo anteriormente leído, es decir, promoviendo la metacognición, tan necesaria para la comprensión lectora.


Belén Tomé - Psicóloga


Divertidas actividades para mejorar la escritura en personas con dislexia.

Como siempre, lo primero que tenemos que hacer ante un caso de dislexia o ante la presencia de dificultades en la lecto-escritura, es encontrar las dificultades concretas que presenta la persona, ya que, como en todas las cosas, cada persona con dislexia es un mundo. Una vez que tengamos una lista bien definida de dónde se cometen más errores (lo cual sabremos con la simple observación de su lectura y escritura, anotando los errores más frecuentes) ¡podremos empezar a trabajar y a ayudar por nuestra cuenta! Aquí os ayudaremos con algunas actividades muy amenas para mejorar la escritura de niños con dislexia.

Si los errores más frecuentes son la omisión de letras, la inversión, la sustitución de unas letras por otras en la escritura, podríamos comenzar con este juego que mejora la escritura de palabras. Si los errores más frecuentes son la unión y separación de palabras, con el juego que veremos aquí seguro que conseguimos mejorar un montón. Yo he utilizado este juego varias veces ¡y los niños escriben cada vez mejor!

Tenemos que tener en cuenta que empezaremos con frases cortitas, con palabras cortas y fáciles, que ya conozca el niño, para que al principio se puedan centrar sólo en separar bien las palabras. Poco a poco, irán haciendo la separación correcta casi sin tener que pensarlo, e iremos alargando tanto las frases como las palabras que las componen. Además, al mejorar la escritura, con la práctica ayudaremos a mejorar también la lectura.

Una vez hayamos pensado en varias frases fáciles y cortitas, las numeraremos (del 1 al 6, por ejemplo), y dejaremos que sea el propio niño quien elija por qué número quiere empezar, para que se sienta partícipe del juego, que vea que él también puede decidir en algo. Ahora le proponemos el juego para mejorar la escritura en personas con dislexia:

¡Vamos a jugar a detectives de palabras! Tenemos una lista de 6 frases, y nuestra misión va a ser encontrar todas las palabras que están escondidas en cada frase. ¿Tú crees que podremos? Estoy segura de que sí, ¡entre los dos lo conseguiremos! A continuación le pedimos al niño que comience diciendo un número de la lista (en este caso del 1 al 6), y seguimos los siguientes pasos:

-    Leemos la frase que el niño ha elegido sin que la vea escrita. Por ejemplo: “Me encanta salir con mis primos”.
-    Le decimos que coloque las manos encima de la mesa con los puños cerrados, y vamos estirando un dedo de su mano al nombrar cada palabra de la frase (cuando sepa hacerlo, dejamos que lo haga él solo, sin nuestra ayuda): En este caso tendremos que terminar con 6 dedos, ya que la frase tiene 6 palabras.
-   Representamos en un folio cada una de las palabras, por ejemplo, con una línea (sobre la cual luego tendremos que escribirla). En este caso dibujaremos 6 líneas sobre las que más adelante escribiremos cada una de las 6 palabras de la frase.
-     Nos aseguramos de que el niño sabe qué representa cada una de las líneas (que reconozca que cada línea es una palabra). Vamos señalando cada línea y pidiéndole que nombre la palabra que representa.
-    Le preguntamos qué palabra cree que va a ser más difícil de escribir de las que hemos encontrado en esa frase, y la marcamos con una crucecita para acordarnos luego de prestar más atención a la hora de escribirla. En este caso, podría ser primos, ya que tiene una sílaba trabada (PRI-mos).
-    Comenzamos por la primera línea: Le pedimos al niño que nombre la apalabra que representa, y dejamos que pase a escribirla, con el tiempo que necesite. Posteriormente, pasamos a la segunda palabra, dejando claro que son dos palabras separadas, y que, por lo tanto, se tienen que escribir separadas. Y así hasta terminar con toda la frase, prestando más atención a las palabras marcadas con una crucecita.
-  En las palabras marcadas con una crucecita podemos ayudarnos del juego para mejorar la escritura de palabras (con los cuadrados de cada sílaba y cuadraditos para cada letra). Este sería un  ejemplo del ejercicio:

Ejercicios dislexia

Una manera de hacerlo más divertido es seleccionar frases que tengan sentido y otras que no (como “los elefantes son rosas” o “me pongo los zapatos en las orejas”), para que los niños tengan que decidir, además, si las oraciones son reales. Además, de hacer que los niños se diviertan más, se sienten más competentes, ya que debido a que en la dislexia las dificultades sólo están en la lecto-escritura, les será una tarea muy fácil decidir si la frase que les leamos tiene sentido o no, y se sentirán mucho más autoeficaces al acertar siempre.

Los pasos que no sepa hacer él solo desde el principio los haremos nosotros, pero en cuanto veamos que el niño puede hacer algo por sí mismo, retiraremos nuestra ayuda (cuantas menos ayudas le demos mejor). El objetivo final es que piense en dónde empieza y termina cada palabra sin necesitar siquiera las líneas, aunque para esto necesitaremos varios días de práctica.

¿Qué tal os ha ido a vosotros? ¡Me encantaría saber si os ha servido de tanta ayuda como a mí!


Belén Tomé - Psicóloga


¿Por qué es importante saber si tienes dislexia?

Últimamente se está difundiendo mucha información sobre la dislexia, y está empezando a ser un tema de interés, a diferencia del completo desconocimiento (con su consecuente indiferencia) que había años atrás. Pero, ¿por qué tanto revuelo? ¿Por qué están apareciendo tantos “test para saber si tienes dislexia”? ¿Por qué tantos “test para saber si tu hijo es disléxico? Este boom con el diagnóstico de la dislexia puede deberse a su importancia en la vida cotidiana de quien la padece, y a la posibilidad de evitar estas implicaciones con una intervención temprana.

Para los despistados: La dislexia consiste en una dificultad específica para aprender a leer (y normalmente también a escribir). Y aquí tenemos que fijarnos en la palabra “específica”, es decir, que el problema está solo en la lecto-escritura. Y entonces, ¿por qué es tan importante ese diagnóstico de dislexia o dificultades en la lecto-escritura? Precisamente porque las dificultades seguirán siendo específicas solo al principio, en los primeros años. Por eso, cuanto antes nos demos cuenta y hagamos algo, mejor.

EjerciciosDislexiaCuando comienza el aprendizaje de la lectura y la escritura se estudian las letras, las sílabas, palabras… Luego breves lecturas con palabras simples, para que puedan centrarse en entender el texto en lugar de en descifrar las palabras. Si alguien se ha quedado atrás podrá compensar su déficit y lograr la comprensión lectora gracias a que no necesitará mucho esfuerzo para descifrar esas palabras y que el significado del texto es simple. Sin embargo, poco a poco los textos se van complicando, con palabras cada vez menos conocidas, y significados más complejos. Esto hace que centren todas sus capacidades en descifrar las palabras y entenderlas, complicando el encontrar un sentido a lo leído.
Posteriormente, el resto de asignaturas emplean este tipo de textos, complejos, para el aprendizaje de otras materias. Por ejemplo, los problemas de matemáticas cada vez tendrán enunciados más largos y difíciles, lo que puede hacer que el niño se centre en intentar descifrar las palabras y olvide lo que le están pidiendo. Por ello, no sabrá qué operaciones matemáticas ha de realizar, aunque sepa hacerlas a la perfección.

Además, sólo se aprende a leer leyendo y debido a que, en muchas ocasiones, lo único que los niños con dificultades de lectura o dislexia consiguen al enfrentarse a textos tan complejos es frustración, tratarán de evitar la lectura, lo que termina aumentando sus dificultades.

Esto es llamado el “efecto bola de nieve”, porque se asemeja a si dejamos caer una bola de nieve en lo alto de una montaña, que por mucho que al principio sea muy pequeña (las dificultades estén centradas en la lectura), a medida que rueda irá cogiendo más y más nieve, haciéndose cada vez más grande (las implicaciones serán cada vez serán mayores).

Por todo esto, vemos la importancia de un diagnóstico temprano, cuanto antes mejor, para lograr una intervención que se adapte a las necesidades de cada niño, evitando que las dificultades empañen el resto de las capacidades intactas de los pequeños. En caso de que os sentáis identificados y busquéis cómo mejorar la comprensión lectora, aquí podemos encontrar algunos truquillos más.
Ante todo, no aceptemos un “es que el niño no se esfuerza”, cuando sabemos perfectamente que sí lo hace. ¡Seguiremos trabajando!


Belén Tomé - Psicóloga